Vincere
Título original
Vincere
Género
Año de producción
2009
Público
Valoración
Lenguaje
Duración
118'
Fecha de estreno
11/06/2010
País

Vincere

2 / 6
Humor 2/5
Acción 2/5
Violencia 0/5
Sexo 0/5

El romance y los hechos relatados se desarrollan en Italia entre el período anterior a la Gran Guerra y el final de la II Guerra Mundial. El material de archivo que se maneja es un buen recurso que mantiene el ritmo durante la primera media hora. Pero lo que prometía ser una cinta histórica se desgaja en tres perdiendo fuerza e interés. La historia de Mussolini, la de Ida Dalser y la de Italia se desdibujan de repente y el hilo conductor se va deshilachando ante tanta división.

La supuesta historia de amor acaba no siendo tal. A los personajes les falta pasión, ternura, humanidad y brillo y esas carencias acaban inundando el metraje. Las escenas de sexo, especialidad de Bellocchio, (Buongiorno, notte, Salto nel vuoto)  son largas, crudas y un punto crueles, así que nos quedamos a mitad de película sin historia de amor ni de Italia ni de Mussolini y nos resta un relato de locura y psiquiátricos al estilo de El intercambio, salvando calidades. Bellocchio obtiene un retrato del joven Mussolini como el dictador despiadado que llegaría a ser. Pero el monstruo no nace, se hace, y ahí pierde su credibilidad, encajando de nuevo una de sus películas en la sección de Cine de Propaganda fácil.

No se les puede negar calidad a las actuaciones de Filippo Timi, espléndido y enorme en los pantalones de Mussolini y de su hijo ya adulto, y de Giovanna Mezzogiorno, que lo da todo para sostener la tensión dramática. La luz en la fotografía de Daniele Cipri, sumada a la música de Carlo Crivelli son los ingredientes estrella que evitan el hundimiento del producto.
 
La película no llega a conmover, a pesar de algunas escenas de gran belleza, porque la misma impostura en el guión abandona a los personajes en un limbo extraño entre la opereta y una folclórica caricatura del temperamento italiano. El defecto es de argumentación, que no de argumento. Podría haber sido grande pero, fuera de Italia, seguramente no pasará a la historia. Tristemente, otra más.

Firma: Anna Puigarnau


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