Emerald city
Título original
Emerald city
Género
Subgénero
Cadena TV
Temporada
1
Lenguaje
Valoración
Publico
()
Duración
45'
Fecha de producción
2017
País

Emerald city

3 / 6
Humor 0/5
Acción 2/5
Violencia 2/5
Sexo 1/5

Cuando un país tiene la producción de series que tiene Estados Unidos –en cantidad y calidad– puede permitirse una apuesta como la de Emerald City. Sin duda, esta es una oferta peculiar y su planteamiento alejará a muchos que esperaban encontrar en ella la fantasía que evoca su título.

Tarsem Singh, el director indio y responsable de Blancanieves (Mirror, Mirror), traslada la historia de Oz a un mundo oscuro y pernicioso donde el vicio y la virtud se extreman con falta de contenido y alejados de la realidad. En este contexto, Dorothy actúa como punto medio (donde se supone que está la virtud) pero, como cabe esperar, esta posición la acaban definiendo las circunstancias y no todas sus acciones resultan loables. Lejos quedan de esta ficción los héroes monocromáticos que defiendan el bien, la justicia y la verdad sin matices ni concesiones.

Por su parte, el guión propone una historia de opresión basada en el ansia de poder –tanto de brujas como de simples mortales– y donde la predestinación juega un papel relevante. Así, la protagonista llega para iniciar una nueva etapa en Oz, sin saber si será para bien o para mal. En torno a ella se reúnen los personajes principales: el hombre de hojalata, las brujas cardinales, el león, el espantapájaros y, por supuesto, el Mago de Oz. Sin embargo, todos ellos aparecen revestidos de una oscura pátina de desesperanza, secretismo, violencia, miedo o rencor. Su evolución es más correcta que sorpresiva, pero funciona por lo menos durante los diez capítulos que dura esta primera temporada.

Separar Oz de la magia es como quitarle los siete enanitos a Blancanieves, por tanto debemos pactar con la idea de que en esta serie las brujas y los sortilegios forman parte intrínseca de la historia. En Emerald City convive una discusión entre la ciencia y la magia en la que la última caba por imponerse, no por su propia naturaleza, sino porque la ciencia degenera en una carrera armamentística que nada tiene que hacer contra la brujería. Se echa en falta más imaginación para que ambas luchen en igualdad de condiciones. Imaginación que, por otro lado, se ha derrochado a la hora de confeccionar paisajes, decorados, artilugios y personajes.

Ambientada en los jardines de Gaudí (en el Parque Güell), los escenarios se hacen reconocibles y, además, su fisonomía se contagia a los interiores, al ropaje y al imaginario general de la serie. Todo lleva a situarnos en un lugar lejano (tanto en el espacio como en el tiempo) y su áurea de fantasía actúa como disolvente para la oscuridad de sus contenidos. Entre esos contenidos es posible detectar alguna caricatura de la vida consagrada y alguna maniobra de ideología de género. Sin embargo, también es posible que sea más una distorsión por los tiempos en los que vivimos que una intención real de los guionistas. En cualquier caso, cada uno es libre para interpretar.

Con un final abierto, por si se tercia una segunda temporada, esta primera entrega resuelve los conflictos principales y responde a la mayoría de las cuestiones que plantea. Sin ser brillante, Emerald City propone un ejercicio de renovación y de imaginación, aunque algo tenebrosa y no digerible por todos los públicos.

Firma: Mar Pons


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