Conclusiones de la jornada Cerebro, pantallas y eficacia educativa

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Algunos centros educativos han decidido promover la utilización de las pantallas en el aula. En otros casos, son los profesores los que, a título personal, quieren sacar partido de lo que ofrecen las tecnologías para la educación de sus alumnos. En cualquier caso, el debate sobre cómo pueden afectar estos dispositivos en el desarrollo del cerebro del menor y si las tecnologías favorecen o dificultan el aprendizaje, está abierto.

Con el propósito de sensibilizar al este colectivo de que es necesaria una investigación previa y un mínimo conocimiento sobre lo que ocurre en el cerebro de los menores a la hora de aprender, el pasado martes 3 de mayo Luis Boza, Director general de TAC, y Domingo Malmierca, Director de la Fundación Aprender a Mirar, fueron los ponentes principales y promotores de la jornada Cerebro, pantallas y eficacia educativa en el CRIF Las Acacias, a la que asistieron más de 120 profesores de la Comunidad de Madrid.

El principal objetivo de las conferencias fue ofrecer un acercamiento a las buenas prácticas educativas desde la neuroeducación y, además, proponer fórmulas para evitar el riesgo de las pantallas. En esta sesión, que dirigió Malmierca, se desgranaron algunas ventajas de utilizar las pantallas en el aprendizaje de los alumnos. Entre ellas se destacó la motivación e interacción del menor, circunstancia que lleva a una continua actividad intelectual. En otros casos, algunos contenidos audiovisuales desarrollan la iniciativa personal y la toma de decisiones; permiten aprender de los errores de forma instantánea y facilitan la comunicación online personal con el profesor.

A pesar de todo, también existen ciertos inconvenientes en la aplicación de las TIC: pérdida de tiempo, el exceso de información o aprendizajes incompletos y/o superficiales. Incluso la continua interacción puede provocar ansiedad y sensación de desbordamiento, no facilitar la reflexión y favorecer el aislamiento.

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En su conferencia, el Dr. Boza explicó cómo funciona el cerebro, especialmente el de los menores, para así saber aplicar las técnicas de aprendizaje que más les convengan y señalar hábitos de uso saludables. Con este fin, es muy importante conocer el concepto de neuroplasticidad. Hablamos de la propiedad que emerge de la naturaleza y funcionamiento de las neuronas cuando éstas establecen comunicación, y que modula la percepción de los estímulos con el medio, tanto los que entran como los que salen. Esta se desarrolla, más que en ninguna otra etapa, durante la edad infantil y juvenil, por lo que es clave preparar el cerebro para que aprenda correctamente. Boza anotó varios factores que ayudan a este proceso, algunos de ellos son el descanso, el deporte, la curiosidad, la práctica y la reflexión.

Por último, el IES Ortega y Gasset y el colegio Tajamar expusieron la forma práctica de aplicar la tecnología en sus aulas. Para ello, los profesores de ambos centros educativos dibujaron las experiencias positivas que habían vivido con sus alumnos. Como conclusión indiscutible, ambos apuntaron que los avances en la comunicación y los contenidos digitales permiten que los alumnos que, por cualquier motivo, no pueden asistir al centro con regularidad puedan seguir el ritmo del curso a través del aula virtual. Sin embargo, queda mucho camino por recorrer y siguen siendo más los interrogantes que las respuestas.

Desde la Fundación Aprender a Mirar seguimos investigando lo que parece el futuro de la educación. Sin embargo, también proponemos prudencia y el compromiso de no actuar por “imposiciones” de la moda, las empresas de tecnología, las editoriales o una visión superficial de las ventajas que ofrecen las pantallas olvidando, quizá, que sus inconvenientes son, a veces, más perjudiciales.