Conectad@s, pero ¿con quién?

Según diferentes estudios realizados por Proyecto Hombre, un 75% de los menores no son conscientes de los peligros que puede suponer el uso de internet. Quizás este pueda ser uno de los principales motivos por los que se detectan actitudes poco prudentes a la hora de decidir con quien se relacionan en las redes.

En Instagram, por ejemplo, la red más utilizada hoy por jóvenes y no tan jóvenes, la media de “seguidores” que aceptan ronda los 300. Pero la realidad es que cada vez son más las cuentas “privadas” que superan los 1.000 seguidores. Esta escasa percepción de peligro es un verdadero problema, porque puede derivar en consecuencias realmente peligrosas como el grooming o la sextorsión con fines económicos.

El grooming tiene que ver con conductas efectuadas online por pedófilos (groomers) para ganar la confianza de menores o adolescentes mediante una falsa identidad. Simulan cercanía y una dosis de empatía con el objetivo de concretar el abuso sexual. Las redes sociales y los juegos online son un medio fácil para llegar a sus víctimas. Una vez establecen contacto, les seducen hasta conseguir imágenes sexuales y así poder chantajear y amenazar con compartirlas con amigos y/o familiares si no se produce un encuentro físico que puede acabar en violación.

Existen más riesgos

Pero hay otro modo de coacción que pasa más desapercibido, causa daños muy potentes y están mayoritariamente protagonizados por bandas criminales que están escrupulosamente organizadas. Se trata de la sextorsión con fines económicos, llevada a cabo por estos grupos que operan en “centros de llamadas” desde diferentes países. El perfil de víctima de este tipo de bandas suelen ser chicos que son tentados por falsas mujeres jóvenes. Cuando ya se ganan la confianza, les invitan a compartir imágenes o vídeos explícitos. Le sigue el chantaje en el que los delincuentes amenazan con publicar el contenido compartido si no se ingresa una determinada cantidad de dinero. Y no termina aquí la pesadilla. Pues si el joven paga, volverán a exigirle otro ingreso, y así sucesivamente.

¿Os imagináis a un adolescente sufriendo este tipo de quebranto? La vergüenza hace que lleven esta angustia en silencio y, en casos extremos, llegan al suicidio.

conectados-con-quien

Cierto es que, si bien no es la norma que se produzcan casos de grooming, o sextorsión, las estadísticas muestran que el número de infracciones penales por acoso sexual a menores por internet se ha triplicado en los últimos tres años. Sea el porcentaje que sea, tengo la absoluta certeza de que a ningún padre o madre le gustaría que sus hijos formaran parte de este triste porcentaje.

Nuestros hijos aceptan amistades y seguidores a través de las redes, también a través de los canales de mensajería instantánea como WhatsApp o Skype, pero ojo porque también a través de los juegos online (sobre todo cuando la presa a cazar es un chico). Cuando admiten amistades, miden la fiabilidad del perfil por las características de la persona que les solicita amistad: si es de su misma edad, hobbies parecidos, si el perfil les resulta atractivo, si siguen o son seguidos por contactos en común, etc. Olvidan que lo que realmente deben tener en cuenta es si conocen en persona a este nuevo contacto.

Esta es la única garantía de confianza respecto a la nueva solicitud de amistad, puesto que los criminales que buscan a sus presas en las redes lo primero que van a trabajar a fondo va a ser, precisamente, cómo pasar desapercibidos entre los amigos de los amigos y poder ganarse la confianza de los jóvenes internautas. Cabe destacar que cuando un chico o chica acepta la solicitud, sus amigos ya quedan al descubierto de estos depredadores que, con infinita paciencia observarán cual gacela sus movimientos, enviando solicitudes, hasta que lleguen a la víctima que consideren más vulnerable a partir de la tipología de publicaciones e interacciones.

Cómo ayudarles

Para ayudarles a relacionarse de forma saludable en internet deberíamos ser capaces de transmitirles que, gestionando bien sus contactos, evitarán riesgos innecesarios. Y la fórmula es tan sencilla como rechazar cualquier amistad que no conozcan de modo presencial.

En lo que se refiere a los más pequeños, muchas entidades recomiendan retrasar la edad de acceso a las redes. Yo aconsejo que en el supuesto que los padres decidan que sus hijos estén, les acompañen en este proceso. Conocer sus contactos es imprescindible, del mismo modo que nos preocuparíamos por saber con quién se relacionan nuestros hijos en el mundo offline.

Por otro lado, si al fin se cristaliza el acoso, es importante saber cómo reaccionar. En este sentido, bloquear, denunciar y, en caso de necesidad, pedir ayuda es esencial. En primer lugar, conocer las herramientas que ofrecen las diferentes plataformas para bloquear o reportar mensajes abusivos, situaciones de acoso o suplantación de la identidad. Si con ello no fuera suficiente, acudir a las fuerzas de seguridad.

El papel de los padres

Es absolutamente indispensable que los padres estemos presentes y activos en la educación de nuestros hijos.

Para ello debemos conocer los peligros y formarnos para obtener herramientas que nos ayuden a navegar con ellos en la travesía por el mundo online. En definitiva, compartamos con ellos esos momentos únicos que van a recordar toda su vida. Así, tendrán siempre presente que sus padres los quieren, se interesan, se arremangan y, a su lado, les ofrecen la ayuda necesaria para que un día emprendan el vuelo solos con todo el equipo necesario para volar.