Elena, nueva princesa Disney

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Elena, tras liberar a su pueblo de la tiranía de una hechicera malvada, quiere ser reina de Ávalor, pero su edad, 16 años, se lo impide. Para gobernar, tendrá que formar un consejo asesor que la dirija en sus decisiones y, así, la princesa aprenderá a escuchar y a seguir los consejos de personas más sabias que ella.

Esta serie de animación creada por Craig Gerber (Princesa Sofía) ha tenido repercusión en los medios por ser Elena la primera princesa latina de Disney. En este sentido, los rasgos de la protagonista (a pesar de su perfecto aspecto físico, cosa que hace dudar de este argumento de venta) incluyen una tez morena, un color de ojos oscuro y una larga cabellera castaña. Además, el resto de personajes, decorados, arquitectura, vestuario y costumbres remiten tanto al sur de América como a España.

La protagonista es una abanderada del estilo de mujer que propone Disney desde hace unos años con títulos como Mulán, Pocahontas o Frozen: chicas independientes, fuertes y resolutivas que no esperan ni necesitan la intervención de un príncipe azul. Quizá, a la productora se le ha criticado tanto su insistencia en plasmar jóvenes dependientes y pasivas que, ahora, se ha enquistado en su contrario. Sin embargo, entendemos que en el término medio está la virtud y denegar a Elena la posibilidad de enamorarse (como afirman sus creadores) rompe los cánones naturales de cualquier adolescente de dieciséis años, como la protagonista.

Finalmente, si Elena de Ávalor no se convierte en una obsesión para la audiencia infantil, la serie resulta entretenida, defiende valores fundamentales como la importancia de la familia, la confianza en los amigos y la necesidad de escuchar a los que saben más para aprender. Se destaca el papel insustituible de los abuelos (aunque echamos en falta la figura de los padres, ausencia muy habitual en las producciones de Disney) y, como siempre, el bien acaba por imponerse al mal.