Slideshow

¿Jugamos?

Entra en un mundo de posibilidades

Si estas buscando un juego para tus hijos, para ti o para compartir con familia y amigos, aquí encontrarás 300 opciones entre las que elegir. ¡Infórmate!

Leer más



Estudio sobre la influencia de la televisión en los niños

Publicado 02/06/2010

La transformación social de finales del siglo XX que nos corresponde vivir se caracteriza, entre otros importantes hechos, por los grandes avances de la tecnología moderna y también, en especial, en el campo de los medios de comunicación.

A los médicos, en general, y a los pediatras, en particular, les debe preocupar la influencia de los medios de comunicación en lo que atañe al crecimiento y desarrollo infantil y su intervención en este campo sobre el niño y su familia.

Hay que tener presente que los medios de comunicación son importantes para la educación y la formación de la infancia, junto a la escuela y la familia. Entre éstos hoy día ocupa un lugar muy destacado la televisión, que aparece en España en 1956 y abarca la totalidad del país en 1970.

La televisión, como medio de comunicación social, se considera uno de los medios más importantes para el desarrollo de la formación y la cultura de las personas, de la democracia y de la defensa de los estados democráticos de derecho. La formación de la personalidad en la infancia está influenciada, entre otros factores, por el medio donde se desenvuelve el niño.

Uno de esos medios, cada día de mayor difusión, es la televisión, en la cual a diario aparecen numerosas imágenes y sonidos (dibujos animados, programas de noticias, reportajes, cine, telefilmes, anuncios, retransmisiones deportivas, concursos, telenovelas, programas de humor, reality shows, etc.), los cuales generalmente son vistos por los niños, en la mayoría de ocasiones, sin intervención de persona alguna de la familia, lo que repercute, no siempre favorablemente, sobre el desarrollo de su personalidad y pautas de comportamiento.

La exposición de los niños, de formación indiscriminada, a las emisiones televisivas durante periodos más o menos largos repetidos plantea numerosas cuestiones de sumo interés.

La televisión, que ha sido definida por algunos como “cultura de masas”, se está convirtiendo en la mayor fuente de información e influencia en la vida del niño y de los adultos. Debe tener como funciones principales respecto a la infancia las de información, formación, educación y ocio. Desde hace años en muchos foros se debate este tema.

La televisión es querida y odiada con pasión, se alaba y se critica, y se sugieren y proponen numerosas medidas para que cumpla sus funciones. Sin embargo, pese al paso del tiempo y de estos consejos, sigue presentando muchos aspectos que nos preocupan. Para hacer un análisis mesurado de sus efectos, bajo nuestra condición de médicos es conveniente que tengamos presentes las siguientes premisas:

  1. La televisión ofrece patrones de actuación y pautas de comportamiento que tanto los adultos como los niños adoptamos poco a poco en nuestra vida (lo que conlleva la asunción de maneras de hacer y pensar, en gran parte inducidas por el medio).
  2. Según el informe “Un año de televisión en Europa”, España es el cuarto país europeo en el consumo diario de televisión, tras Portugal, Reino Unido e Italia.
  3. Nueve de cada 10 españoles ven diariamente la televisión.
  4. Los niños permanecen ante la televisión un tiempo superior a los adultos. Según el muestreo del estudio general de medios, 5.441.000 telespectadores son menores de catorce años en muy diferentes horarios. Cuando un niño llega a la escuela, sus gustos, hábitos perceptivos y hasta sus procesos mentales han sido ya modelados, en parte, por los medios de comunicación audiovisuales y especialmente por la televisión, porque el aprendizaje gracias a ella es más fácil, requiere menos esfuerzo (se obtiene, generalmente, por impregnación), y, en definitiva, los niños aprenden sin saber que están aprendiendo.
  5. Generalmente las escuelas utilizan los medios complementarios de enseñanza tradicionales, sin incorporar en su mayoría aquellos que son complementarios de la enseñanza (retroproyector, proyectores de diapositivas, proyección de cintas de vídeo) y sacar provecho de sus ventajas.

    Se han realizado informes y estudios sobre la frecuencia de permanencia de los niños ante el televisor. De especial importancia consideramos el Informe Dietz y las aportaciones de la Academia Americana de Pediatría, que confirman que los niños de 2 a 5 años vieron la televisión unas 28 horas a la semana, los de 6 a 11 unas 23 horas y los de 12 a 17 unas 21 horas; los datos de Nielsen de 1988 son muy semejantes, ya que los niños de 2 a 5 años vieron aproximadamente 25 horas semanales, los de 6 a 11 más de 22 horas, y los adolescentes de 11 a 17 horas. En la encuesta realizada por Tojo en 1971 se observó que la televisión se veía una media de 75 minutos al día, mientras que en 1986 se veía más de 2 horas diarias.

    De todos estos estudios se puede obtener la conclusión de que en la actualidad, en general, los niños ven la televisión un tiempo medio de 20 a 30 horas semanales.

    Conociendo estos antecedentes y premisas podemos preguntarnos numerosas cuestiones: ¿Existe una legislación adecuada que regule de forma precisa las programaciones de la televisión? ¿Cuáles son los aspectos positivos de la televisión? ¿Qué nos debe preocupar de las emisiones de televisión? ¿Cuáles son los aspectos negativos de la televisión en la infancia y en la adolescencia? ¿Cuáles son los efectos de la televisión en la violencia? ¿Cuáles son los efectos de la televisión en el sexo? ¿Cuáles son los efectos de la publicidad en televisión sobre el niño? ¿Los medios de comunicación contribuyen a la educación e influyen en la conducta de nuestros hijos? ¿De qué forma? ¿Lo hacen bien o mal? ¿Qué función pueden y deben desarrollar los médicos, la familia, los educadores, sociólogos, pedagogos, psicólogos, periodistas, políticos, etc., en relación a la televisión?

    En este capítulo vamos a referirnos a los aspectos más importantes sobre estas cuestiones, la televisión y la infancia.

    ¿Existe una legislación adecuada respecto a la televisión?

    La incorporación de la televisión a los medios audiovisuales en España, hace ya 43 años, hizo necesaria la creación de leyes y normas con el objeto de regular adecuadamente sus contenidos. Muchas de estas tienen por objeto la defensa de los derechos e intereses de la infancia. Creemos que posiblemente si se cumplieran todas las disposiciones actualmente vigentes en España los problemas que plantea hoy día la televisión en relación a la infancia serían mucho menores y no existiría cierta repercusión negativa en la educación infantil.

    La Constitución Española en su artículo 10.2 se refiere a las normas relativas a los derechos fundamentales, que se interpretarán de conformidad con la Declaración de los Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificadas por España. En el artículo 149 indica que el Estado tiene competencias sobre las normas básicas del régimen de prensa, radio y televisión y, en general, de todos los medios de comunicación social.

    La Ley Orgánica del derecho al honor a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, 1/1982 de 5 de mayo de 1982, establece en su artículo 1º la protección civil de los derechos fundamentales al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen frente a todo género de ingerencias o intromisión ilegítima. Comenta en su capítulo II que tendrán consideración como intromisión ilegítima en el ámbito de la protección “la captación, reproducción o publicación por fotografías, filmes o cualquier medio de la imagen de una persona, en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos”. En este sentido dice:

    1. El consentimiento de los menores e incapaces deberá presentarse por ellos mismos si sus condiciones de madurez lo permiten, de acuerdo con la legislación civil.
    2. En los restantes casos, el consentimiento habrá de otorgarse mediante escrito por su representante legal, quien estará obligado a poner en conocimiento previo del Ministerio Fiscal el consentimiento proyectado. Si en el plazo de 8 días el Ministerio Fiscal se opusiere, resolverá el Juez. (¿Se habrá puesto alguna vez en conocimiento del Ministerio el consentimiento de los padres?)

    La Directiva Comunitaria 89/552, de 3 de diciembre de 1989, garantiza la protección de la juventud y la infancia frente a la publicidad y programación de la televisión, de forma que ésta no incluirá escenas o mensajes de cualquier tipo que puedan perjudicar seriamente al desarrollo físico, mental o moral de los menores y, en especial, aquellos que sean degradantes de la condición humana, tales como los de naturaleza pornográfica, los que reflejen crueldad o exhiban violencia gratuita o los que fomenten el odio, el desprecio o la discriminación por motivos de nacimiento, raza, sexo, religión, nacionalidad, opinión o cualquier otra circunstancia personal o social.

    En sus artículos 10, 17 y 22 dice: “La publicidad televisiva deberá ser fácilmente identificable y diferenciarse claramente del resto del programa gracias a medios ópticos y/o acústicos […], queda prohibida la publicidad encubierta. Los Estados están obligados -por mandato de la Convención de los Derechos del Niño de 1989- a tomar medidas de promoción y a proteger al niño de toda información y material que pueda perjudicar a cualquier aspecto de su personalidad.”

    Existe la obligación de los padres de proteger al niño de toda información y materia perjudicial para su bienestar: es obligación de la televisión no incluir programas que puedan perjudicar seriamente el desarrollo físico, metal o moral de los menores y, en particular, los que incluyan escenas de pornografía o violencia gratuita. Esta disposición se extenderá, asimismo, a los programas que puedan perjudicar el desarrollo físico, mental o moral de los menores, salvo que se garantice, por la elección de la hora de emisión o mediante toda clase de medidas técnicas, que dichos menores en el campo de la difusión no ven ni escuchan normalmente estas emisiones.

    Las emisiones no contendrán ninguna incitación al odio por motivos de raza, sexo, religión o nacionalidad. La Ley del Menor establecida nacionalmente y desarrollada, en parte, por las Comunidades Autónomas con transferencias en este campo, recoge igualmente los principios establecidos en la Convención de los Derechos del Niño.

    El Real Decreto 1100/1978 regula la publicidad del tabaco y bebidas alcohólicas en los medios de difusión pública. En esta se afirma que el Estado debe adoptar medidas para evitar estos dos riesgos tan importantes para la salud y la formación de la infancia, estableciendo el peligro del consumo del tabaco y del alcohol.

    La Ley General de Publicidad 34/1988, de 11 de noviembre, en su artículo 3 se ocupa de la publicidad ilícita. A este respecto se afirma: “Es ilícita la publicidad que atente contra la dignidad de las personas o vulnere los valores y derechos reconocidos en la Constitución.” El Código de Ética Publicitaria incluye unas líneas guía para los anuncios dirigidos a los niños, en el que se solicita un cuidado especial a la publicidad hacia o que represente a niños y jóvenes. Por otra parte también alude al hecho de que los anuncios no deben explotar la credulidad natural de los niños o la falta de experiencia de los jóvenes, ni violentar su sentido de la lealtad. Igualmente, afirma que los anuncios dirigidos a influir en los niños o jóvenes no deben contener ninguna declaración o presentación visual que pueda ocasionarles daños mentales, morales o físicos.

    En este sentido, Televisión Española afirma que la publicidad no deberá perjudicar a los menores y sí respetar criterios tales como: no incitar a un menor a la compra de un producto, explotando su inexperiencia y credulidad; no presentar a menores en situaciones peligrosas susceptibles de inspirar actitudes violentas injustas, antisolidarias o antipedagógicas.

    Respecto a los juguetes, se afirma que se rechazará la publicidad de los que impliquen la exaltación del delinquismo o la violencia o que sean reproducción de armas, etc.

    La Instrucción 2/1993 de la Fiscalía General del Estado, dirigida a las Audiencias Regionales y Provinciales sobre el derecho a la intimidad de los menores víctimas de un delito, destaca su indefensión ante el tratamiento periodístico de los mismos, causando en ocasiones daños irreparables para el desarrollo equilibrado de su personalidad. Encomienda al Ministerio Público el ejercicio de las labores que tengan por objeto evitar la exhibición pública, así como la excesiva mercantilización de la amarga experiencia vivida por el menor de edad víctima de un delito. La Unión Progresista de Fiscales, por su parte, hacía constar en 1993 la insuficiencia de instrumentos legales para proteger con eficacia y contundencia la intimidad e imagen de los menores, a merced, en muchos casos, de los intereses comerciales de los medios de comunicación. En este sentido hay que citar que la actuación de los jueces tomando medidas cautelares puede ayudar.

    La Recomendación 17/1987 del Defensor del Pueblo apela a la necesidad de extremar los cuidados y dar escrupuloso cumplimiento a las garantías que la Constitución y las leyes establecen para la protección de los derechos fundamentales, máxime cuando se trata de menores.

    Existe, además, el Convenio sobre Principios para la Autorregulación de las Cadenas de Televisión (suscrito por el Ministerio de Educación y Ciencias, las Consejerías de Educación de las Comunidades Autónomas y 10 cadenas públicas de televisión), en relación con determinados contenidos de su programación para proteger a la infancia y a la juventud. Se conoce como Código Ético y recoge fundamentalmente las normas dictadas por la Directiva Europea. Declara la voluntad de favorecer los valores de respeto a la persona, la tolerancia, solidaridad, paz y democracia (especialmente en los programas dedicados a la infancia), e impedir la difusión de mensajes o imágenes relacionadas con la violencia, la discriminación, el consumo de productos perniciosos para la salud, las escenas de explícito contenido sexual o el lenguaje innecesariamente indecente.

    Por su parte, el Ministerio de Educación se comprometía a impulsar los estudios teóricos y prácticos sobre la influencia de la televisión sobre la infancia y la juventud, y en el medio escolar, a desarrollar una campaña entre profesores, alumnos y padres para promover los valores de respeto a la persona, la solidaridad, la paz y la democracia. En relación a este código ético se han pronunciado ministerios, comisiones del Senado, UNICEF, que declara el 92% de la programación infantil televisiva tiene una influencia nefasta, y numerosas asociaciones privadas, que reclaman una programación de calidad y controlada para la infancia (Confederación Española de Armas de Casa, Consumidores y Usuarios [CEACCU], SOS Familia, etc.)

    El panorama legislativo se completa con la Ley de Televisión sin Fronteras, que incorpora al derecho español la Directiva 89/552 de la CEE. Esta directiva contiene indicaciones que garantizan la protección de la juventud y de la infancia frente a la publicidad y a la programación. (Ésta no incluirá escenas o mensajes de cualquier tipo que puedan perjudicar seriamente el desarrollo físico, mental o moral de los menores y particularmente aquellos que sean degradantes de la condición humana [los de naturaleza pornográfica, los que reflejen crueldad o exhiban violencia gratuita], o los que fomenten el odio, el desprecio o la discriminación por motivos de nacimiento, raza, sexo, religión, nacionalidad, opinión o cualquier otra circunstancia personal o social, siendo necesario advertir sobre el contenido de los programas capaces de perjudicar el desarrollo físico, mental o moral de los menores por medios acústicos, ópticos o de ambas clases).

    Esta ley se dota de un régimen sancionador al cual están sujetas tanto las cadenas públicas como las privadas. En España, la televisión está sujeta a un régimen jurídico y al control parlamentario (televisión estatal) con el fin de garantizar el cumplimiento de sus fines.

    El régimen jurídico de la televisión, medio de comunicación social, se rige por la Ley 4/1980, de 10 de enero, del Estatuto de la Radio y la Televisión (19 de abril de 1990), que contempla a la televisión de acuerdo con el artículo 128.2 de la Comunidad Europea, la Ley 46/1983, que regula el tercer canal de la televisión, la Ley 10/1988 de 3 de mayo, de televisión privada, y la Ley 34/1988, de 11 de noviembre (Ley General de Publicidad).

    Frente a todas las normativas creadas con la finalidad de proteger a la infancia, existen otros intereses, ampliamente utilizados en la práctica televisiva, y no menos legales, como son la libertad de expresión reflejados en los Convenios Internacionales para la protección de los Derechos Humanos que, en su artículo 10, defienden la libertad de opinión y de recibir o de comunicar información o ideas sin ingerencia de las autoridades y sin fronteras, que se contraponen frontalmente con alguno de los aspectos comentados anteriormente de la legislación referente a la protección de la infancia y en los cuales se apoyan las cadenas de televisión para sus emisiones de programas, anuncios, etc.

    Sin embargo no debe ser lícito que el derecho de libertad de expresión ahogue cualquier otro derecho o se ofrezca de forma irresponsable sin considerar los efectos desfavorables, especialmente en la infancia. Creemos que lo más importante no es la aparición de nuevas leyes, decretos, normas, etc. Sino la concienciación sobre estos problemas por parte de todas las personas implicadas en los medios televisivos, y la puesta en marcha y el cumplimiento de los ya existentes, valorando más el posible efecto sobre la infancia que otros aspectos que priman en la actualidad, pues cualquier normativa establecida o que se cree en el futuro no cumplirá su misión si no viene acompañada de un compromiso real de su cumplimiento de todos los sectores sociales implicados para un correcto desarrollo físico, mental y espiritual de la infancia.

    Rodríguez Calvo afirma que es necesario tener en cuenta los siguientes puntos:

    1. La posible violación de derechos fundamentales en la televisión, así como detectar el conflicto entre la libertad de expresión y otros derechos básicos, como a la intimidad.
    2. La protección del menor y su violabilidad en la programación televisiva.
    3. Analizar las medidas legales vigentes con respecto a la protección televisiva.
    4. Ofrecer alternativas y medidas de futuro.

    ¿Cuáles son los aspectos positivos de la televisión?

    La televisión tiene, indudablemente, aspectos positivos que debemos conocer y utilizar. Entre ellos destacan entretener de forma económica y descansar del estrés, del trabajo o del estudio y de las tensiones diarias; se trata de una forma de distracción barata, excepto en los canales codificados y la nueva televisión digital; para algunos se puede convertir en el único medio de distracción, pudiendo romper la monotonía a la que desgraciadamente están sometidos los niños de las clases sociales más perjudicadas; como “ventana abierta” se puede acceder a diferentes conocimientos científicos, culturales, históricos y sociales; estimula la curiosidad; fomenta la fantasía y la imaginación; contribuye a ampliar la visión del mundo del niño, permitiendo contemplar fenómenos que, de no ser por ella, no serían vistos jamás, lo que permite aumentar su información, tanto en un sentido cuantitativo como cualitativo y, como consecuencia, puede influir decisivamente sobre la formación del niño; puede ser un elemento de diálogo, y contribuir a aumentar la calidad de vida de la familia si se seleccionan bien los programas; supone un potencial que, bien utilizado, puede ayudar a conocer valores humanos, adquisición de actitudes y estilos de vida positivos e inculcar a los televidentes aspectos sociales y culturales favorables, no sólo para los niños, sino para toda la sociedad; favorece el aprendizaje, la educación, la cultura, el ocio, la promoción de la salud y de la conducta psicosocial; puede enriquecer el lenguaje científico y técnico; contribuye al civismo y a la solidaridad (mediante campañas de salud, prevención, etc.); puede permitir acortar distancias generacionales y de clase; puede, de una forma grata, sencilla y rápida, sin requerir conocimientos previos, contribuir a la educación y, siempre que sea utilizada adecuadamente por los centros educativos, puede constituir un excelente medio para la educación no formal del niño y su familia (Tabla 1).

    Tabla 1

    • Principales aspectos positivos de la televisión para la infancia.
    • Entretener y descansar
    • Ampliar la visión del mundo
    • Mostrar conocimientos científicos, culturales, históricos y sociales
    • Estimular la curiosidad, la fantasía y la imaginación
    • Ser un elemento de diálogo
    • Influir en la formación infantil favoreciendo el aprendizaje, la educación y ampliando el lenguaje científico y técnico
    • Ayudar a conocer los valores humanos, adquisición de actitudes y estilos de vida
    • Contribuir al civismo, la solidaridad y la conducta psicosocial
    • Promover la salud
    • Acortar las distancias generacionales

    Para lograr estos objetivos las emisiones de televisión deben fomentar en la infancia la capacidad imaginativa, intelectual, la tolerancia, la comprensión mutua, el conocimiento del arte, las ciencias y la cultura, debiendo estimular la igualdad, la solidaridad y la libertad y ayudar a la educación.

    Es necesario modificar los métodos educativos a través de la televisión con la emisión de programas reglados con otros específicos e informales, aprovechando todos los recursos a su alcance mediante las imágenes ofrecidas por la televisión, puesto que, hasta el momento actual, desgraciadamente, no siempre son aprovechadas adecuadamente en este sentido.

    Por otra parte, hemos de tener presente que los educadores generalmente no están familiarizados con los métodos modernos de enseñanza basados en los medios audiovisuales, existiendo diferencias entre aquellos utilizados por los educadores y los comunicadores, lo que puede dificultar el desarrollo de los programas educativos. Posiblemente un primer paso sería la utilización escolar de periódicos, resvistas y televisión, creando una formación crítica en el menor que le permita hacer un uso adecuado de dichos medios.

    Para conseguir una televisión más pedagógica, que permita ser una fuente de formación, información y ocio, Muñoz García considera indispensable, entre otras medidas, que exista una acción coordinada de las cadenas de televisión, con una mayor oferta de programas educativos, una disminución radical de la violencia e incluso su desaparición en la franja horaria infantil; de la escuela, con una formación actualizada de los medios audiovisuales que permitirá orientar a padres y alumnos en su correcta utilización, y de la familia, cada día más amenazada en su estabilidad, que se beneficiaría de programas de apoyo y orientación.

    ¿Qué nos debe preocupar de la televisión?

    En la actualidad, nos debe inquietar el dirigismo que ostenta en aspectos éticos, morales, económicos e incluso ideológicos, contribuyendo en muchas ocasiones a crear falsas necesidades, fomentando el consumismo, el sensacionalismo y la frivolidad con que se tratan numerosos temas, y que pueda ser un posible mecanismo de distorsión de la convivencia familiar.

    La televisión puede ser capaz, también, de crear dependencia. Está comprobado que su influencia es mayor en los niveles sociales más bajos cuanto menor es la edad del telespectador. Hay que tener presente que los niños permanecen más del 20% de su vida frente a un televisor. Un 13% de este grupo de población tiene un televisor en su habitación.

    Según Rico (11,12), un 31% de los niños ven solos la televisión, del cual un 35% prefieren ver películas y un 31% dibujos animados. Mendoza observa que un 38% de los escolares andaluces pasan más de 2 horas frente al televisor.

    Orsini, en cuanto a niños entre 2 y 3 años de edad, encuentra que éstos ven la televisión una media de dos horas y media por día, y algunos (30%) entre 3 y 8 horas. Al 97% lo que más le gusta son los anuncios publicitarios, los dibujos animados a un 83% y las películas sentimentales y policíacas a un 40%.

    ¿Cuáles son los aspectos negativos de la televisión?

    Desgraciadamente, junto a los aspectos positivos, la televisión, en la mayoría de las ocasiones, también tiene numerosos aspectos negativos. Muñoz García refiere que un adolescente observa al año 1200 imágenes violentas, 14.000 referencias al sexo, 2000 anuncios de bebidas alcohólicas y tabaco y 20.000 anuncios comerciales, dos tercios de éstos alimentarios.

    En el estudio de Rico (11,12) realizado sobre una semana de programación televisiva española se refieren 250 homicidios, 848 peleas, 15 secuestros de adultos y 14 de menores, 419 tiroteos, 11 robos, 8 suicidios, 32 capturas de rehenes, 27 casos de tortura, 18 imágenes sobre droga, 9 defenestraciones, 13 intentos de estrangulación y 20 escenas de amor (Tabla 2).

    Tabla 2

    Escenas vistas en la televisión por los adolescentes en un año:

    • 1200 imágenes de violencia
    • 14.000 referencias al sexo
    • 2000 anuncios de bebidas alcohólicas y tabaco
    • 20.000 anuncios comerciales

    En la televisión se fomenta el consumismo, sus programas y anuncios pueden afectar al niño psicológicamente; con su uso disminuye el tiempo dedicado a la lectura, a la práctica deportiva, a los juegos y a la comunicación familiar; se incita a la agresividad; motiva una forma diferente de ver el mundo creando modas, conductas, valores y actitudes, y produciendo pasividad, irrealidad e indiferencia ante los problemas reales o superficialidad en la información; estimula la comodidad y la vida fácil; se produce lo que Castells llama pseudoinformación manipulada, como es la pseudodivulgación médica en la televisión (por ejemplo, la publicidad higiénico-dietética), sabiendo que el niño es un consumidor ideal por carecer de capacidad crítica.

    En muchas ocasiones, la televisión sustituye a la madre, convirtiéndose en lo que podríamos denominar una “niñera electrónica”, o puede repercutir sobre el comportamiento del niño con bajo rendimiento escolar e, incluso, como veremos más adelante, ser la desencadenante de una nueva enfermedad, e influir en varios aspectos fundamentales: a) como centro de organización sentimental de la subjetividad, y b) como centro de regulación de lo instintivo y racional, lo imaginativo y moral, fijando la escala de valores a través de la publicidad y consiguiendo que los niños pierdan su lenguaje familiar y lo sustituyan por el de la televisión.

    Por otra parte, la posibilidad de emisión de situaciones de todo el mundo que parecen estar próximas crean una imagen irreal del entorno en que se desenvuelven los niños mediante las informaciones, siempre numerosas, de catástrofes, desgracias, etc. Los niños sustituyen el lenguaje familiar por el asimilado en la televisión que, en general, es precario, pobre, uniforme, a veces incorrecto y despersonalizado (Tabla 3).

    Tabla 3

    Factores negativos de la televisión:

    • Utiliza a los niños como objeto y sujeto
    • Fomenta el consumismo ofreciendo a veces productos inalcanzables para el niño
    • Crea imágenes irreales de falsos ídolos
    • Crea estereotipos del sexo
    • Puede ayudar a inducir trastornos alimentarios
    • Crea falsas imágenes de belleza y felicidad
    • Fomenta el culto al dinero, al sexo, a la vida frívola, el deseo de poder
    • Fomenta el sedentarismo
    • Fomenta la pasividad, la vida fácil
    • Induce a la indiferencia ante los problemas reales
    • Disminuye el tiempo que se dedica a la lectura, a los juegos y a la práctica deportiva
    • Mal utilizada puede alterar la comunicación y la convivencia familiar
    • En ocasiones puede sustituir a la madre
    • Puede ofrecer una pseudoinformación manipulada
    • Puede afectar psicológicamente
    • Induce a la creación de un nuevo lenguaje más pobre, incorrecto, despersonalizado, uniforme
    • Refuerza la agresividad
    • Crea una imagen de trivialización de la violencia y, como consecuencia, una insensibilidad frente a ella, y fomenta el comportamiento violento en la infancia y la juventud
    • Puede producir una auténtica enfermedad
    • Puede crear una visión diferente del mundo, estableciendo modas, conductas, valores y actitudes
    • Puede crear adicción
    • Disminuye el rendimiento escolar

    Televisión y estereotipos

    La visión del mundo que ofrece la televisión en este sentido no se corresponde a la realidad, creando frecuentemente grupos sociales con problemas que interpretan a personajes especiales, negativos, criminales, víctimas o representando trabajos auxiliares, siempre mandados o dominados por otros, deformando la imagen de la mujer y pudiendo influir en aspectos raciales, en la clase social o en el sexo. La consecuencia puede ser la repercusión en la propia estima según sea miembro del grupo o sexo dominante o dominado.

    Televisión e información

    Los programas informativos son los que han causado más polémica entre los intelectuales. Se plantean dos cuestiones principales:

    1. ¿Hasta qué punto reflejan la realidad tal como es?
    2. ¿En qué medida manipulan la información para modificar la realidad hasta hacer creer a la audiencia que solo existe lo que se ofrece y tal como se presenta?

    La manipulación o deformación de la información es importante en televisión. Muchas veces es necesario ofrecer las imágenes con el objeto de no aburrir o por intereses políticos, ideológicos o económicos, pues la reiteración de ciertos mensajes falsos acaban haciéndolos verdad y la divulgación persistente de lo excepcional lo convierte en normal. Esto se logra mediante el sesgo de las noticias, enfatizando aspectos secundarios, y sintetizando los hechos mediante un tiempo desproporcionado en relación a la importancia del tema, con la omisión u ocultación de hechos y mensajes subliminales, todo ello contrario a la objetividad o veracidad que debe presidir cualquier información, lo que indudablemente repercutirá de forma inadecuada en la audiencia infantil.

    Televisión y publicidad

    Podemos decir que el objeto de la publicidad es estimular el deseo y la necesidad de consumir. La infancia, por sus peculiares características, es el grupo de población ideal para su práctica. En ocasiones crea frustración, ya que no todos los niños pueden acceder a disfrutar de aquello que se les ofrece.

    Se ha demostrado que esta frustración puede originar violencia en determinados niños. El 25% de los beneficios de la industria televisiva proviene del 7% de la programación dirigida a los niños. Abusan de la capacidad limitada de su análisis y raciocinio y de su credibilidad.

    La Asociación Española de Pediatría se ha pronunciado en el sentido de que el niño no debe ser objeto ni sujeto de la publicidad. Los niños y adolescentes se ven inmersos en la publicidad dirigida hacia los adultos, con los consiguientes aspectos negativos (alcohol, tabaco, etc.). Igualmente, los estereotipos sobre el sexo influyen sobre sus actitudes.

    FacebookTwitterTuentiEmailCompartir
    EstudiSobreInfluenciaTvNens_ArtTV
    2 comentarios Escribe tu comentario
    1. miriam dijo:

      hola me encando lo que dise en esta pagina..esta muy bueno todo todo muy interesante..alquien que tenga mas informacion de esto que mande un correo: myru-25@hotmail.com..por fa manden.besos.estoy asiendo un trabajo sobre la influencia de la televicion en el niño.

    2. juan dijo:

      hola necesito información referente a este tema les agradeseria mas información
      scribe aquí tu comentario

    *