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Profesores de Oscar

Algunos films destacados sobre la educación

Aprovechando la llegada a la gran pantalla de Profesor Lazhar, seleccionamos un listado de películas que hablan sobre la educación. Desde 1950 hasta nuestros días, los films más destacados por su temática y su calidad son…

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La imagen de los jóvenes en las series de TV

Publicado 28/12/2011

Este artículo corresponde a la ponencia del psiquiatra de familia Dr. Paulino Castells de la mesa redonda organizada por TAC el pasado octubre sobre los jóvenes y las series de televisión en la Facultad de Comunicación Blanquerna.

El estado de la cuestión

Ciertamente, la imagen mediática ha estado en el siglo XX un gran factor de cambio social y cultural del planeta. Incluso, hay quién afirma que su influencia educativa -o deseducativa, según se mire-, es hoy por hoy, muy superior a la que tienen la familia y la escuela.

A nadie escapa, pues, que la imagen tiene una gran influencia en la formación de los niños que se encaminan a la adolescencia, y a los adolescentes que se encaminan a ser adultos. Cada época histórica ha tenido sus propias fuentes para estimular la imaginación de las personas. Antes fueron los libros de caballería los que nutrían de personajes que servían de modelos de identificación, como Tirant Lo Blanc o Alonso Quijano. Ahora, la televisión, el cine, los ordenadores y las videoconsolas son los que surten de ideas al adolescente. Y ahora, también, los nuevos modelos de identificación son los personajes de las series televisivas.

Importancia de lo que impacta de las imágenes mediáticas en los niños y adolescentes

Estaremos todos de acuerdo en que la televisión o las pantallas en general, son los más grandes agentes sociabilizadores que hayan existido nunca. Ellas han reemplazado en muchos casos a la familia, institución básicamente transmisora de afectos y modelos,  y a la escuela, institución fundamentalmente transmisora de conocimientos, porque, a menudo, ninguna de las dos instituciones transmite valores para la plena integración social de las personas. Al fin y al cabo, los mensajes televisivos y de la red no hacen más que llenar el vacío de información que les deja la sociedad.

 Profética fue en su momento la antropóloga Margaret Mead cuando se refirió a la televisión como al segundo padre, con lo cual quería decir que los niños pasan más tiempo con la televisión que con los padres.

Ver la televisión o cualquier otra pantalla mediática se ha convertido, después de dormir, en la principal actividad de la vida del niño occidental.

 La UNESCO lleva tiempo alertando que en los países desarrollados los mayores consumidores de televisión son los niños, las amas de casa y la gente mayor. Como la influencia de la televisión sobre los adolescentes está en función del tiempo que pasan viéndola, del efecto acumulativo de lo que ven, resultará que, cuando sean adultos, la televisión habrá sido su experiencia más activa y variada, de forma que el mundo expuesto a la pantalla se convierte para muchos en el ambiente natural, en una nueva realidad, en su mundo real. Y aquí está precisamente el principal peligro que detecto en los que se enganchan a la pantalla televisiva: que el “mundo virtual” se solape en sus vidas o se acabe por convertir en el único “mundo real” de estos adolescentes, con el agravante que puedan pertenecer al colectivo de alto riesgo, desde el punto de vista psicoemocional.

Adolescentes de alto riesgo enganchados a las pantallas

Es muy cierto que hasta hace pocos años, hablar de adicción a las pantallas se solía tomar entre los pedagogos, psicólogos y psiquiatras como una licencia verbal, propia del lenguaje coloquial, sin mayor trascendencia. Hoy, la mayoría de especialistas de la educación y de la salud ya nos tomamos el asunto más seriamente y hablamos abiertamente de teleadictos, ciberadictos, videojuegoadictos, móviladictos …. Y a estas personas enganchadas a las pantallas les podemos aplicar con exactitud los criterios utilizados habitualmente en la práctica clínica para diagnosticar las conductas compulsivas, es decir, las que no pueden controlarse voluntariamente.

Hay jóvenes vulnerables que se convierten rápidamente en carne de cañón de las pantallas y son presa fácil del enganche mediático. Son aquellos que demandan más afecto, más confirmación y reconocimiento del entorno, que no saben rehacerse ante las dificultades y que presentan una baja autoestima ante los retos de la vida.

Esta incapacidad de superarse, esta necesidad de reconocimiento de los iguales va a llevarle a buscar pequeños éxitos y satisfacciones que le hagan olvidar sus dificultades en la vida real. Y así se entregará submisamente en brazos de la realidad virtual, mucho más gratificante, e intentará imitar los comportamientos de sus ídolos de las series televisivas, copiando todas las aberraciones que puedan mostrar en la pantalla.

La sed de nuevas sensaciones, la falta de hábitos de orden y autocontrol, y la inseguridad propia son elementos que empujan a determinados menores a las conductas compulsivas. Aquí también tienen su cuota de responsabilidad las familias excesivamente permisivas o con baja cohesión de sus miembros, cuando no están evidentemente fracturadas, de forma que invitan a los hijos a refugiarse en las nuevas tecnologías, huyendo del conflicto.

Pero no hay que olvidar tampoco la enorme influencia de la presión social. Aparte de los aberrantes mensajes televisivos incitantes al éxito social (estereotipos de cuerpos “yogurines”, anoréxicos, vigoréxicos o bulímicos consumistas), hay la influencia de los compañeros animando a determinadas conductas marginales. Conductas que a base de ver repetidamente en las series televisivas protagonizadas por niños y jóvenes de sus mismas edades, son perfectamente creíbles (aunque muchas de ellas sean puramente anecdóticas, aisladas y no representativas de la mayoría).

Aprendiendo a ser violentos. Los personajes de las series como modelos de identificación

Quiero puntualizar, de entrada, que nunca he culpabilizado a los medios de comunicación social de ser los responsables “en exclusiva” de la oleada de violencia (tanto física, como verbal o psicológica) que campea en la actualidad en nuestra población infantil y juvenil. Otras situaciones sociofamiliars tienen una mayor cuota de responsabilidad en el tema.

Es muy cierto que “nacemos agresivos y nos hacemos violentos”. Es decir, que la biología nos hace agresivos y la cultura nos hace pacíficos o violentos. Aunque podemos estar tranquilos, como sugiere mi amigo y colega establecido en Nueva York Luis Rojas Marcos, autor del pionero libro Las semillas de la violencia, cuando nos dice “la prueba de que la gran mayoría de hombres y mujeres somos benevolentes, es que perduramos “.

En cualquier caso el ocio audiovisual nos sirve en bandeja un amplio surtido de violencia. Obviamente, no todos los adolescentes son candidatos a volverse violentos contemplando violencia en los medios. Podríamos decir que no se hace violento quién quiere, sino quien puede. Puesto que el joven en cuestión tiene que reunir unas ciertas características personales de predisposición a los comportamientos violentos para convertirse en un ser violento, como, asimismo, encontrarse en un contexto sociofamiliar que sea caldo de cultivo de situaciones violentas, como son, por ejemplo, el maltrato físico y/o psíquico, el abuso sexual, la drogadicción, el conflicto intrafamiliar o la ausencia de padres en activo.

El niño propenso a comportarse violentamente, que se siente frustrado, puede recrear en su imaginación alguna fantasía aberrante que le viene configurada por lo que ve. Es decir, lo que ve le da ideas de como dar curso a su propensión a la violencia. Al principio, se comportará violentamente en el marco de su fantasía, una fantasía que irá perfilando en el transcurso de los años. Finalmente, en algunos casos, materializará esta fantasía y la llevará a cabo en la realidad. Y este paso entre la fantasía y la realidad se ve facilitada por algunos factores de nuestra floreciente industria del ocio, como son el consumo desmesurado de alcohol y otras drogas o la promiscuidad sexual en el día a día de la agenda semanal de nuestros jóvenes, para citar dos ejemplos.

Respecto a esto, quiero matizar un hecho que me preocupa en el consumo del tiempo de ocio de los niños y adolescentes, y que denomino: botellón electrónico (término que acuñé el 2001). Este tipo de botellón, explosivo combinado a grandes dosis de televisión, Internet y videojuegos, que “coloca” tanto o más que el botellón alcohólico clásico de las movidas nocturnas, tiene la peculiaridad que no produce disturbios en la calle ni molesta a los vecinos a altas horas de la madrugada. El joven que practica el botellón electrónico está recubierto de una hipócrita apariencia de seriedad. “Está siempre en casa, no sale por las noches ni se va de copas con los amigos. Es un buen hijo, muy casero. “Prefiere quedarse en su habitación, con la tele, su ordenador y sus videojuegos, que le apasionan “, me dicen satisfechos los padres. Sus amigos no son de carne y hueso, son los personajes de las series televisivas … con ellos, en la soledad de su habitación, se identifica plenamente.

¿Soluciones?

Obviamente, está en las manos de los productores, los realizadores, los guionistas, los actores … que el material televisivo que se exponga al colectivo infantil y juvenil sea educativo y, si no, en la medida de lo posible, no sea destructivo del andamio en que se está configurando la personalidad de los menores. La televisión pedagógica, ética y educativa, sigue siendo la asignatura pendiente de nuestra sociedad (aunque, sinceramente, al paso que vamos, no creo que yo llegue a verla hecha realidad).
Y si nos fallan todos los recursos que nos brindan las asociaciones que velan por los consumidores televisivos para influir positivamente en las programaciones (TAC y CAC, por ejemplo); siempre nos quedará a nivel individual -o corporativo- la posibilidad de seguir el ejemplo de mi colega norteamericano, el psiquiatra infantil Michael B. Rothenberg. Paso a explicar-les lo que hizo.

Este genial compañero, en 1975, nos deleitó con un contundente artículo Effect of Television Violence, en la prestigiosa revista médica Journal of American Medical Association (JAMA). Iniciando su alegado de disconformidad con la televisión-basura y animando a boicotear comercialmente los espacios televisivos que consideramos nocivos para nuestros menores (violencia, sexo, etc.), Simplemente elaborando listas de los productos anunciantes que “esponsorizen” estos programas y exponiéndolos en salas de espera de las propias consultas, hospitales pediátricos, lugares de ocio infantil, escuelas, etc., para que así los padres no compren estos productos. El éxito fue rotundo y los esponsors empezaron a retirar sus productos patrocinadores de las parrillas televisivas. Si se animan a seguir este ejemplo, el éxito está garantizado: ya verán qué pronto retiran estos programas nocivos de la pantalla. A esta contundencia educativa la llamo desde entonces: el efecto Rothenberg.

Como conclusión

Más allá del ámbito del hogar y de la escuela, los niños y los jóvenes forman un grupo social con su propia cultura. Constituyen un mundo dinámico, vitalista, lleno de curiosidad y de impacto sobre su entorno, que, por bien o por mal, no incluye progenitores ni docentes, es independiente del medio familiar y escolar, y se caracteriza sobre todo por el consumismo. Y los hijos se alejan cada vez más de los padres y maestros en una nueva cultura global que se acerca más a otros personajes ajenos, pero “muy familiares” que salen en las pantallas y que los menores espectadores hacen rápidamente propios, haciendo suyas tanto las virtudes (pocas) como los vicios (abundantes) que estos personajes representan.

A esta, la que denomino sociedad bulímica, que todo lo ingiere, aunque se trate de cosas superfluas y basura, las nuevas tecnologías tienen su especial protagonismo y su cuota de responsabilidad mediática que está configurando un nuevo perfil de ciudadano. Con la perspectiva del tiempo se podrán dilucidar las responsabilidades en las que han incurrido los medios de comunicación. Y también por parte de las familias y las escuelas, porque sabemos que el 70% de los ordenadores tienen antivirus, pero sólo un 18% tienen filtros. Parece, pues, que para muchos padres y docentes es más importante la asepsia de los aparatos, que la de la mente de sus hijos y pupilos …

… Y no se olviden de aplicar, cuando lo crean oportuno, el contundente efecto Rothenberg, ya sea a nivel personal o canalizando las protestas a través de competentes instituciones de consumidores como son TAC y CAC y otros que puedan ir surgiendo.

Autor: Dr. Paulino Castells

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Recetas navideñas de varios países de la Unión Europea

Publicado 20/12/2011

Recetas  de carnes y pescados para Navidad, cócteles y bebidas, dulces, postres, menús por países y entrantes para estas fechas es lo que ofrece este espacio en internet, Euroresidentes.

Tiene recetas en función de los ingredientes que se dispongan. Asimismo, contiene información sobre los alimentos más utilizados a lo largo de la Navidad y varios apartados relacionados tales como adornos, fotografías o ahorrar costes.

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Una herramienta para sacar el máximo rendimiento a tus fotos

Publicado 14/12/2011

Elaborar una presentación de diapositivas con fotografías, crear collages, retocar fotos, compartirlas, revelarlas o almacenarlas es lo que te permite Kizoa. Bajo el lema “Expresa tu creatividad en tus fotos”, este espacio web ofrece varias herramientas fotográficas de fácil utilización. Para poder acceder a estos servicios tienes que registrarte, a pesar de que es totalmente gratuito aunque la web cuenta con un espacio para usuarios Premium que tienen que pagar una cuota.

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Dibujos animados, nada infantiles

Publicado 13/12/2011

Actualmente los dibujos animados han cambiado de manera considerable. Lo que antes podía considerarse como un instrumento para entretener a los niños -siendo éstos su público principal- ahora es una herramienta de entretener también a adultos. El formato y los contenidos han cambiado en función del público al que va dirigido.

En la llamada “animación adulta” en la mayoría de los casos se utiliza un humor negro que roza el absurdo; se hace crítica social y los personajes reflejan conductas asociales cuando no infantiles e inmaduras a pesar de que los protagonistas son adultos; todo ello envuelto en un lenguaje vulgar.

Sin ánimo de elaborar una lista negra, nunca es buena la censura y menos a un medio de comunicación, mi intención va más en la línea de informar a los padres sobre la amalgama de dibujos animados que hay en la programación televisiva y de aconsejar a éstos los dibujos apropiados para las edades de sus hijos.

Dibujos que se han emitido en distintas cadenas en España como Los Simpson; Futurama; Family Guy; American Dad; South Park; Sit Down, Shut Up o Shin Chan no son para menores a pesar de gozar de gran número de simpatizantes -adultos y niños- y buenas críticas de expertos en televisión a nivel internacional.

Es importante no caer la tentación de creer que por el hecho de que nuestros hijos estén viendo dibujos animados éstos vayan a ser adecuados para su edad e, incluso, educativos. Nada más lejos de la realidad.

Partiendo de la idea de que hay que hacer una selección de los dibujos animados, el aconsejar a los padres cuáles son los apropiados no es una tarea fácil. Se complica por el hecho de que cualquier dibujo animado lo emiten en el horario de protección al menor, en la franja horaria de 6 a 22 h.

Pero además, con algunos agravantes: muchas veces estos programas no están señalizados según la edad del niño y por lo tanto, se interpreta- según la normativa del Código de Autorregulación de las cadenas de televisión- como apto para todos los públicos y los que están señalizados +7 y TP (Todos los públicos), muchas veces tienen una clasificación incorrecta. Realmente no puedo entender cómo Bob Esponja puede tener una clasificación de TP cuando yo creo que es una animación para adultos.

Otro agravante es que la multiplicación de canales temáticos para niños y adolescentes ha balcanizado la oferta de dibujos animados y programas infantiles. Disney Chanel, Clan TV, Neox – Antena 3 son algunos de los canales de TDT, sin contar con canales de Plataformas de Pago. Este factor de multiplicación de espacios emisores hace complicada la selección.

A grandes rasgos decir que según lo que he podido analizar para escribir este artículo y egoístamente -para proteger a mi hijo de 2 años y medio-, la clasificación que haría por tramos de edad sería la siguiente:

Para niños de 2 a 4 años los dibujos que tienen una clasificación para esta franja de edad serían: de TVE 2 “Los Lunnis”; de Clan TV “El jardín de los sueños”,  “Pocoyó”, “Caillou”, “Dora la Exploradora”; “Little Einstein” “Caracolimpicos”;  de Digital+ dial 37 “Baby First TV”; de  Disney Channel  “Siete Pets”, “La Vaca Connie”, “Mis amigos Tigger y Pooh”, “Manny Manitas”, “Pets”, “Macius Pequeño Gran Rey”, “Telmo y Tula” y “Bumy Town”; de Playhouse Disney “La casa de Mickey Mouse”.

Para niños de entre 4 y 7 años tenemos de Clan TV “Clifford, el gran perro rojo”, “Las tres mellizas”, “Tom”, “Arthur”, “Harry y su cubo de Dinosaurius”; de Canal Disney “Jonny Test”, “Lilo y Stitch”, “Jungla sobre ruedas”;  de Canal Boomerang (Digital+)  “Tom y Jerry”.

La clasificación para mayores de 7 años es más complicada, ya que muchos de ellos puede ser desaconsejable su visión  -según el criterio personal de padres y educadores- por un contenido de violencia justificada, lenguaje vulgar, aptitudes poco infantiles, etc. Recomendaría series como “La Casa de los Monstruos”, “Spiderman”, “EL zorro, Generación Z”, “Gormitis”, “Los Proud”, “Kuzco el Emperador en el Cole” o “Código Lyoko”.

Los padres de familia después de nuestra jornada laboral nos vemos abocados a reconducir a nuestros hijos en los hábitos de consumo televisivo. La tarea no es fácil, ya que sería más cómodo “plantar” a los niños junto al receptor y dejar que éste cumpliera con su tarea de “niñera electrónica”.

Reconozco que es una pelea apartar a mi hijo de la compañía de sus amigos “Bob Esponja”, “El zorro” o “Los Gormitis” espacios televisivos claramente desaconsejables para su edad. Sin embargo, los padres tenemos la obligación de encaminar a nuestros hijos en el camino de la belleza, la bondad y la verdad, así como de enseñarles el don de la oportunidad y la espera en estos, sus primeros, contactos con la pantalla.

Firma: Carmen de Andrés

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Hacer manualidades: un pasatiempo

Publicado 08/12/2011

La web que recomendamos visitar esta semana es un espacio en internet sobre todo tipo de manualidades. Cómo hacer adornos navideños en tela, una guirnalda con bolas de fieltro, un árbol de Navidad para imprimir, diseños de tarjetas navideñas o estrellas de Navidad con latas, entre otras actividades. Los usuarios de la web son los encargados de publicar sus manualidades, que están explicadas paso por paso con fotografías y de un modo detallado.

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Vuelve el clásico

Publicado 02/12/2011

Argumento

A los diez años, la huérfana Jane sufre maltratos y, finalmente, la expulsión de su propio hogar, Gateshead, por parte de la cruel tía Reed. En el orfanato Lowood, Jane se topa con otro tipo de crueldad, aunque recibe una educación y conoce a Helen Burns, una niña pobre que impresiona a Jane por su personalidad entrañable y fuerte. Ambas se hacen grandes amigas, aunque el dolor acecha también esa relación. Ya como adolescente, Jane abandona la escuela y obtiene su primer trabajo en Thornfield como institutriz. Allí, el ama de llaves, la Sra. Fairfax, le trata con amabilidad y respeto. Y Jane empieza a sentir hacia Rochester, amo de la finca y demás propiedades, un vivo interés, que parece recíproco.

Jane Eyre se ha ganado un hueco en las librerías de cada hogar. Su primera publicación se fecha en 1847 y, desde entonces, ha restado imperecedera conquistando lo que muchos anhelan pero pocos consiguen: ser todo un clásico inolvidable. Su última adaptación al cine moderniza el espíritu de esta joven heroína.

Jane Eyre comparte muchas similitudes con su creadora. Conozcámosla.

La autora

Charlotte Brontë creció en la brumosa zona de Haworth, un pueblo de los páramos del condado de Yorkshire. Allí pasaría gran parte de su vida junto con sus hermanas. Cuando tenía cinco años, su madre murió y su padre, el reverendo Patrick Brontë, dejó a sus hijas bajo la tutela de su cuñada, Elisabeth Branwell, una mujer áspera y de rígidas costumbres religiosas, que inculcó la severa idea metodista. Más tarde, ella y su hermana Emily -también novelista-, fueron enviadas al colegio de Clergy Daughters, en Cowan Bridge.

Charlotte se inspiró en esta institución para describir el infame colegio Lowood que aparece en su novela Jane Eyre, además del huraño carácter de su tía para describir a Mrs. Reed. Como Jane, ella también ejerció de institutriz y hablaba francés. Por todo ello, Jane Eyre es una novela que se engloba dentro del género autobiográfico de ficción ya que está compuesta por recuerdos de la autora.

Brontë murió en 1855, un año después de su matrimonio con el reverendo A.B. Nicholls antes de poder disfrutar el éxito venidero.

La novela

¿Qué ha hecho que una novela escrita en 1847 pueda ser tan actual? Puede que la apelación directa al lector con la narración en primera persona, el carácter de su protagonista y los tintes gótico-románticos sean la clave. La moralidad que el texto emana permite establecer un pacto entre la personalidad del lector y las enseñanzas que quiere transmitir la novela. La personalidad de Jane es fuerte y su espíritu inquebrantable. Sin embargo, no para de autoanalizarse y contemplar su vulnerabilidad debido al sentimiento de exclusión que percibe de la sociedad victoriana que le ha tocado vivir.

Ella es de otro mundo. Su objetivo en la vida es enriquecerse personalmente a través del estudio y la pedagogía para obtener un buen trabajo que le permita una independencia económica. Todo lo contrario que el objetivo femenino de la época: mejorar socialmente para casarse bien. Como en las novelas de Jane Austen, Brontë apuesta por la autorrealización femenina.

Según Cándido Pérez Gállego en la introducción que hace de la novela, editada por Austral, “lo importante a diferencia de los cauces narrativos de la novela gótica y de la novela de crítica de las costumbres o del realismo satírico, Brontë se ha lanzado a la búsqueda apasionada, con cierto componente romántico, de la realidad inmediata”. Estas palabras suscriben la idea autobiográfica de Jane Eyre, donde se nos narra las respuestas a los retos de una joven que busca la realización personal en contra de las normas establecidas para la mujer en esos tiempos.

Pocas veces en la literatura de la época se describía toda la personalidad de una mujer. Una heroína que sabe comportarse adecuadamente en cada situación, por muy duras que sean las adversidades, para respetar su moral y sus principios. Jane Eyre es un nuevo modelo femenino.

Muchos catalogan la novela como gótico-romántica. Es cierto que tiene características de este tipo (los espacios, las pesadillas, los páramos, el castillo de Thornfield, el fastidio universal…), pero esto es sólo una excusa para dibujar una personalidad protagonista en contradicción con el tópico folletinesco. Y es que el Romanticismo propugnaba el ideal de anteponer los sentimientos a la razón. Por eso, sus héroes estaban insatisfechos con la vida porque eran víctima del Destino, una fuerza sobrenatural, absoluta y universal que gobierna sobre todos. Sin embargo, Jane no es una mujer angustiada con su vida, acepta todo lo que le acontece e intenta aprender y mejorar como persona. Ama a Rochester, pero no por ello significa que sea romántica.

Por todo ello, la novela es una de las obras clásicas más completas y avanzadas a su tiempo.

Las adaptaciones

La primera tiene lugar en 1910 bajo la dirección de Theodore Marston. Una película muda que adaptó el clásico con los actores Irma de Taylor, Marie Eline y Frank Hall Crane. Después de ésta, existen varias películas más minoritarias y de diversas nacionalidades.

No es hasta 1944 (cuando el cine sonoro ya estaba en pleno auge) que Robert Stevenson dirige una de las mejores adaptaciones de Jane Eyre. Con el título en español Alma rebelde, Joan Fontaine (Rebecca) y Orson Welles se pusieron en la piel de la institutriz y del Sr. Rochester, respectivamente. Welles es, quizás, uno de los actores que mejor captó la esencia del amo de Thornfield, sin embargo, su interpretación se centra más en su bruto carácter que en cualquier otro aspecto de su personalidad. Como curiosidad, una muy niña Elisabeth Taylor hizo de Helen Burns.

Otra aportación destacable (y reciente) es la visión de Franco Zefirrelli en 1996, con Charlotte Gainsbourg como Jane Eyre y William Hurt como Edward Rochester, en la que se destaca la ambientación e interpretación de los protagonistas.

Del total de las nueve adaptaciones para la televisión, la de 1983, 1997 y 2006 son las más representativas. La primera fue dirigida por Julian Amyes y protagonizada por Zelah Clarke y el ex James Bond, Timothy Dalton. La segunda, es un telefilm de Robert Young con Samantha Morton y Ciaran Hinds como pareja protagonista.

Por último, la más actual es una de las adaptaciones más fieles al libro llevada a cabo por la BBC. Toby Stephens encarna al Sr. Rochester con su habitual dureza pero también en su especial amabilidad con Jane. En lo que se refiere a la caracterización de la institutriz, Ruth Wilson le da un toque natural y moderno a la figura de Jane que la hace más cercana a nuestro tiempo, quizás porque dirige una mujer, Susanna White. Sin embargo, no es hasta la última adaptación cinematográfica donde podemos ver realmente una modernización y, al mismo tiempo, un clasicismo digno de la novela.

Cary Fukunaga ha hecho una excelente revisión en la que destaca la figura de Jane. La mujer es la total protagonista, no sólo por ser pieza narrativa clave, sino también por su poderoso, fuerte y maduro carácter. Si la institutriz (Mia Wasikowska) es una persona retratada como menuda, insignificante y pobre, la película de Fukunaga la hace brillar por la magnífica fuerza de voluntad que posee y su pureza de espíritu. Sus ansias de libertad e independencia femenina la hacen moderna. Nunca se traicionará a sí misma y estará dispuesta a ayudar al prójimo. Ésas son las verdaderas directrices morales de Jane, hacer lo correcto.

Con una protagonista de este calibre es imposible que la novela caiga en el olvido, al igual que las obras de Jane Austen. Por eso, esta versión de Jane Eyre ha sido tachada como una de las mejores adaptaciones de las 19 que se han ido haciendo desde 1910.

Firma: Andrea Rodríguez

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Web de la UNESCO dirigida a padres y al mundo educativo

Publicado 01/12/2011

Esta semana recomendamos visitar el Observatorio de la Alianza de Civilizaciones. Esta página creada por la UNESCO, se divide en seis grandes apartados: Inicio, Educación y Alfabetización Mediáticas, Política Mediática Educativa, Media Producida por jóvenes, Revista y Foro.

Para acceder al Foro y a los recursos que contienen las tres secciones principales -Educación y Alfabetización Mediáticas, Política Mediática Educativa y Media Producida por jóvenes- es necesario registrarse. De este modo, los usuarios que así lo deseen podrán suscribirse a un boletín que les informará sobre eventos, recursos, artículos publicados, etc. Tiene un buscador muy útil en el que permite a los usuarios realizar una búsqueda por tema, tipo, idioma o país.

La web está enfocada básicamente al mundo educativo, aunque también contiene información que puede ser de interés para padres así como artículos o temas debatidos en el foro.

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