Bob Esponja, entre el amor y el odio

Él vive en la piña debajo del mar… Su cuerpo amarillo absorbe sin más… El mejor amigo que puedes tener… Igual que los peces él puede flotar…

Estas frases son el preámbulo a uno de los personajes televisivos más conocidos por niños y adultos. Alguien en off, a voz en grito y con una risa algo estridente, anuncia una nueva aventura de Bob Esponja.

Entre el amor y el odio circulan las opiniones y gustos que suscita este peculiar ser submarino. Y entre el amor y el odio son también las relaciones que ponen en circulación las réplicas y actitudes de sus personajes.

Paternidad porífera

Bob Esponja se estrenó en 1999 en el canal Nickelodeon de Estados Unidos. Su popularidad empezó a partir del 2000 y continúa en emisión hasta ahora, no sólo en su país de origen. Bob es el animal marino más famoso de todo el mundo, Willy es ya una secundona, y Moby-Dick perdió su reinado desde que los clásicos están casi prohibidos en la vida de los niños y adolescentes.

Stephen Hillenburg, admirador de Jacques Cousteau, era un biólogo marino y profesor del Orange County Ocean Institute cuando la animación empezó a interesarle. Cultivó su inquietud primero con un libro de cómic, génesis de los antropomórficos Bob y amigos, y continuó desarrollándola en 1995 con su entrada en la serie Rocko’s modern life, también un Nicktoon (nombre que se da a las series producidas por el canal Nickelodeon). Tras varias tareas como guionista, productor y dibujante de storyboard, Hillenburg ideó su propia serie, que va camino de convertirse en la más longeva del canal. Rugrats ostenta el título con 13 años en antena y 172 capítulos. Pero la serie acuática está ahora (2011) en su decimotercero año de vida, y cuando finalice su novena temporada habrá emitido más de 200 capítulos. Además, cuenta con una película para cine y tres producidas directamente para televisión.

Aunque aproximadamente desde 2004 la participación de Stephen Hillenburg se limita a ser productor ejecutivo, nadie puede obviar su determinante trabajo, por el que ha recibido loas (en 2007 la revista Time la nombró como uno de los mejores programas de la historia de la televisión) y numerosos premios (más de 20, entre ellos 2 Emmy), pero también algunas críticas.

El argumento y el trasfondo, en el mar

Bob Esponja narra el día a día de una esponja marina con ojos azules que vive dentro de una piña, en la ciudad de Fondo de Bikini, junto con su inseparable mascota, el caracol Gary. Este simpático personaje trabaja en el Crustáceo Crujiente donde, junto a sus amigos Patricio Estrella y Arenita Mejillas, ayudan al Señor Cangrejo a mantener su secreto mejor guardado: la fórmula de su hamburguesa Cangreburguer. Y es que Plancton, el malvado propietario de Cubo de Cebo, quiere apropiarse de esta receta que ha conquistado a todos los habitantes de Fondo de Bikini. Además, Bob Esponja tiene un vecino muy especial: Calamardo, a quien le encantaría triunfar como músico o como bailarín, pero no deja de ser un fracasado” (texto que ofrece el material promocional de la serie).

Dado el experto bagaje científico de su creador, no es extraño que la serie fascine por su libre y, a la vez, rigurosa, manera de presentar el universo submarino (como demuestra este blog). Sin embargo, su éxito, que no sólo debe medirse en cifras de mochilas vendidas o en galardones, puede revelar aspectos interesantes de los gustos y expectativas tanto de su público como de sus detractores.

Hillenburg es claro en afirmar sus intenciones: “Queremos que sea un programa realmente divertido. Pero creo que al final el mensaje es: trata a las personas del modo que tú esperas ser tratado”. ¿Por qué una serie, con una motivación tan buena, suscita críticas viscerales o reticencias algo más comedidas?

Contexto y subtexto, ¿cuál es el texto?

Poder agotar el análisis de las reacciones que provoca este poroso ser es tan inabarcable como el océano. Sin embargo, muchas de ellas se resumen en dos aspectos: los tipos de personajes, sus relaciones, acciones y reacciones (el contexto) y lo que indirectamente todo lo anterior pueda sugerir (el subtexto). Aquí reside la clave que inquieta a muchos espectadores, sobre todo a los padres y educadores que se implican en los contenidos que llegan a sus hijos o alumnos.

La duda entre lo que se muestra explícitamente y lo que se dice implícitamente pone en tela de juicio, en cualquier formato comunicativo, cuál es el texto del mensaje. La ambigüedad y también la ambivalencia suelen producir turbación o preocupación, más si estamos en un terreno de niños. Y en el caso de Bob Esponja, este terreno, para muchos, está, también literalmente, entre dos aguas.

Por un lado, en relación a la idea de contexto, los personajes viven en espacios de adultos y tienen tareas adultas (sus propias casas, sus trabajos, sus hobbies…), pero su actitud es inmadura e infantil, en el sentido negativo de la palabra (cuando los actos son impropios de la edad y desarrollo alcanzados). Los modelos de la serie no tienen un paralelismo en el mundo real de los pequeños espectadores: no son niños como ellos, con una familia, y amigos en el colegio, ni tampoco adultos como sus padres o vecinos. Y esa ausencia de paralelismos puede provocar distorsiones en el aprendizaje, pues más o menos conscientemente siempre relacionamos los universos de ficción con el real, asignamos parentescos y transferimos valores.

Y por otro, en referencia al subtexto, y a modo de ejemplo, algunos críticos han deducido una alusión solapada a la homosexualidad en la relación de amistad entre Bob y Patricio. El propio Hillenburg lo negó y sentenció que cuando se elaboró la idea de Bob, su concepto fue “casi asexual” y que en la creación de la serie nunca se consideró este asunto. Lo cierto es que la fuerte influencia mediática del lobby gay, que aplaude con entusiasmo este cartoon, a veces distorsiona las lecturas que hacemos de textos en los que sus autores no han sembrado esa interpretación.

Con todo, y sin desconfiar para nada de sus buenas intenciones, no siempre lo que se planta se recoge y frutifica como uno quiere. Por eso es interesante intentar aproximarse a esos trazos que definen el know-how de Fondo de Bikini y esa curiosa mezcla de párvulo en disfraz de mayor.

Curiosa caracterización, para adultos y niños

Uno de los hechos que más enorgullece a sus creadores y distribuidores, también en España (Clan TV, Cuatro, Nickelodeon), es que con Bob consiguen llegar a niños, adolescentes y adultos.

Con frecuencia utilizan este argumento como justificación artística y educativa del producto: aunar a diversas generaciones ante la televisión. Sin embargo, per se, esa premisa es falsa. Que mucha gente de múltiples edades se interese por lo mismo es un dato curioso que merece análisis, pero no una razón de su calidad creativa o de su valor ético por igual para todas los públicos. Como ejemplo podríamos citar algunos éxitos históricos de nuestro mercado, como Ana y los siete, y otros internacionales, como Dos hombres y medio, que no requieren muchas palabras para cerrar el razonamiento.

Lo cierto es que Bob Esponja nace en Nickelodeon, que es un canal propiedad de MTV, conocido por su temática musical y su iconoclasta estrategia publicitaria. Y aunque Nickelodeon mantiene una parrilla bastante adecuada al público infantil, su marca ha incluido productos más “incorrectos” o adultos que Disney Channel EE.UU., como La niñera, The fairly oddparents o Malcolm in the middle.

Bob, el protagonista, es un personaje ingenuo, especialmente feliz en su trabajo, extrovertido y con una gran capacidad para vivir todo con mucha intensidad. Sus amigos son lo primero, y no percibe el odio que su alegría causa en Calamardo. Al igual que la doctora Brennan de Bones o Sheldon de The Big Bang theory tiene una deficiencia en la empatía. Pero mientras que en ellos su inteligencia superdotada les impide conectar con las emociones de los demás, en Bob, su escaso entendimiento no le deja percibir las antipatías que despierta. Es por eso que algunos analistas relacionan su caracterización con la de algunos personajes del famoso actor Jerry Lewis.

En este sentido, a los más pequeños, la amarilla esponja les cautiva por todo el humor slapstick (de exageración física y golpes y porrazos), y a los adultos por la parte en la que se revela ese juego descompensado entre inteligencias y sentimientos, que también otorga algunos momentos de cierta violencia.

Crispación en el plancton

La bondad de Bob no siempre es bien entendida, ni entre sus compañeros de reparto, ni entre los espectadores a quienes enervan sus simplezas. Y ahí es donde emergen otros de esos aspectos que, para muchos, hacen objetable la adecuación de Bob Esponja a todo el público infantil.

Calamardo, Plancton e incluso con mucha frecuencia Bob, Patricio y sus amigos se hablan a gritos. A veces, esos gritos incluyen amenazas o incoan actos violentos (empujones, tortazos, golpes, burlas y bromas pesadas). Y siempre, en cada episodio, aparece un personaje malhumorado. Todo eso lo balsamiza, en cierta medida, el tono generoso de Bob quien, por otra parte, actúa muchas veces con un razonamiento bastante limitado.

La vuelta de tuerca de la “adultización” de Fondo de Bikini es la centralidad que tienen, precisamente, los conflictos adultos. La trama de la mayor parte de aventuras gira en torno a problemas que están fuera del universo infantil. Asuntos laborales como la adicción al trabajo, o la envidia por el coche que conduce un amigo, o por sus éxitos sociales son algunos ejemplos que explican la conexión con el público mayor de edad. También la explica el hecho de que viviendo en un contexto de adultos (como se ha expuesto más arriba) se comporten y reaccionen como niños con rencores explícitos, enfados externos y llantos exagerados.

Asimismo funcionan los toques de humor escatológico, las caras histriónicas y los dobles sentidos que también aparecen, y que igualmente son la clave del éxito de El hormiguero entre niños y adultos.

Formas y colores bajo el mar

Desde el punto de vista de la animación como formato, Bob Esponja ha logrado posicionarse como un programa con identidad propia y marcada. Ya se ha comentado la parte más sonora –estridencias en las voces y sonidos fuertes en los golpes y caídas-, pero la creación de Stephen Hillenburg juega con la reverencia casi cultual que el espectador más cinéfilo tiene por la animación 2D.

Predomina un uso del fondo fijo, que apenas se mueve, y por que el se desplazan las figuras-personajes. Los movimientos de los objetos y de las articulaciones de los animales son muy rectilíneas: su desplazamiento es sobre todo en horizontal o vertical, la circularidad existe en menor grado. Todo esto ayuda a configurar ese humor de gag visual, en el que el ritmo es un factor determinante.

Sin embargo, para huir de lo que sería un imaginario cubista, el trazo de las líneas es rugoso, con cierta contención, y cromáticamente los colores oscuros o ennegrecidos son más protagonistas, sin dejar por eso que la ilumación sea así. Esa filosofía en la pigmentación de las superficies permite destacar a su protagonista, el amarillo Bob.

Por otro lado, y en conexión con su peculiar sentido del humor, los animadores de la serie juegan con la idea de deconstrucción de personajes, lo que va en la línea de la violencia comentada que está presente en sus argumentos. Bob a veces se parte en dos, otras alguien minúsculo se introduce en un cerebro de otro habitante de Fondo de Bikini y actúa en él como si estuviera en una oficina abriendo y rompiendo archivos, Calamardo se enfada tanto que sus ojos se caen de las órbitas… Nada que los Looney Tunes no nos enseñaran desde su nacimiento en los años 30 y que el humor surrealista no haya mostrado con anterioridad.

Bob es todo, Bob son todos

Como breve apunte, algunos datos del éxito comercial y mediático de la serie de Nickelodeon. Según sus productores, “tiene 5.500.000 referencias en Google, una exhaustiva descripción en la Wikipedia, centenares de perfiles abiertos en redes sociales como Facebook (alguno con casi 3 millones de fans) y Tuenti”.

Esa presencia más intangible se complementa con una muy tangible y es el merchandising de Bob Esponja. Juguetes, ropa (camisetas no sólo para niños), cuentos, videojuegos, DVD de la serie y películas, material de papelería, calzado, globos, e imagen de productos comestibles son el suculento pastel de “pescado” que proporciona esta producción.

Todo es Bob Esponja podría ser el lema de una nueva religión panteísta de quien viera todos los productos que ha generado la criatura de Stephan Hillenburg.

En el sentido más mediático y de conexión con el mundo del entretenimiento es preciso comentar los cameos. Además de en el doblaje (Victoria Beckham pone la voz a una británica en un capítulo), se han dado con personajes de carne y hueso. Rosario Dawson, Tina Fey, Will Ferrell, Craig Ferguson y Robin Williams, entre otros, han hecho de narradores en la segunda película de Bob para televisión.

Qué pasa con Bob

A pesar de que la moraleja final está presente, y de que el determinismo audiovisual-conductual no existe (ver un acto violento no es sinónimo de cometer posteriormente un acto violento), sí que sería ingenuo no considerar la influencia que los elementos culturales y sociales tienen en la persona, y de manera especial en el niño.

De ahí que lo ideal es que sean los padres y educadores los que decidan si la quieren o no para sus hijos. Ésta es la mejor opción, más en casos como en esta serie donde, como se ha visto, no estamos ante la evidencia antisocial de South park o la evidencia pedagógica de Pocoyó. Bob es bueno, pero tiene carencias; sus compañeros interaccionan con cierta agresividad; los referentes de hábitos y ocupaciones no coinciden con los de los niños y la estética abusa del feísmo; mientras los finales recompensan las buenas acciones.

Sopesar lo que consideramos pros y contras, y pros y contras en función de la personalidad del propio hijo -cada niño tiene un grado de madurez y una personalidad distinta, con distintas sensibilidades y respuestas a estímulos- constituirá la pauta más flexible y acertada para decidir qúe pasa con Bob en nuestra casa.

Firma: Lourdes Domingo


Una reacción en “Bob Esponja, entre el amor y el odio

  1. Hola, Lourdes.

    Precioso y preciso artículo sobre una de las series de animación infantil que, desde siempre, más me ha llamado la atención por sus múltiples y tan variopintas características, así como por las diferentes lecturas que, de sus bondades y maldades pueden hacerse.

    Muchas gracias por tu análisis. Me ha parecido muy interesante.

    Un saludo,

    Héctor

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