La comunidad de los corazones rotos
Título original
Asphalte
Género
Año de producción
2015
Publico
Valoración
Lenguaje
Duración
100'
Fecha de estreno
10/03/2017
País

La comunidad de los corazones rotos

3 / 6
Humor 1/5
Acción 0/5
Violencia 0/5
Sexo 0/5

Samuel Benchetrit dirige y adapta al cine una parte de sus novelas autobiográficas tituladas Crónicas del asfalto. La película es una sorpresa en toda regla, agradable y cautivadora debido en gran medida, eso sí, a lo extraño de su desarrollo.

El comienzo frío y gris con un manido escenario de los suburbios anuncia un drama social. Poco a poco le invade el tono costumbrista, más humano aunque con un toque de amargura. Y para regocijo del espectador, comienzan a aparecer detalles surrealistas que, sin sacarnos de la realidad, salpican la historia de simpatía y refuerzan la actitud (iba a decir “mensaje” pero me parece demasiado programático) de apertura hacia el otro y de los beneficios innegables del encuentro con quien aparentemente nada nos une.

Benchetrit
planta su mirada delante de los personajes y los deja actuar. Los planos son siempre fijos, con lo que ayudan al público a centrarse en lo importante, es decir, en las personas. Evita una banda sonora ficticia, de modo que siempre son los ruidos cotidianos los que acompañan el peculiar actuar de los vecinos del Asphalte.

Esta apuesta por un sonido exclusivamente diegético revela también alguna de las trabas del film. En las escenas finales rompe la línea sobria que había caracterizado la película para introducir una melodía a piano (muy bella, eso sí) que le ayude a empujar el relato hacia un final de poso optimista. Pienso que no le hacía ninguna falta, pero tampoco puede decirse que sea una traición a un estilo que solo pretendía reforzar la naturalidad al mismo tiempo que destacar la fuerza de los encuentros.

Por cerrar el capítulo de sombras, y a pesar del estupendo trabajo de Kervern y Bruni-Tedeschi, su historia, la más sencilla y clara, se tuerce y se cierra con un cierto patetismo incómodo, teñido de una sensiblería que no encaja por ningún lado.

Para terminar, y por seguir citando actores y aciertos, impecable e imprescindible trabajo de todos ellos. Tanto de los consagrados, como Huppert, como de los del resto del pelotón: Pitt, Mandi o el jovencísimo hijo del director, Jules Benchetrit, al que, si sigue así, aventuro una gran carrera.

Firma:
Esther Rodríguez