Pulsaciones
Título original
Pulsaciones
Género
Subgénero
Cadena TV
Emisión
Temporada
1
Lenguaje
Valoración
Publico
()
Duración
70'
Fecha de producción
2017
País

Pulsaciones

3 / 6
Humor 0/5
Acción 2/5
Violencia 1/5
Sexo 1/5

Con un inicio muy similar al de Al cruzar el límite (1996), aunque menos impactante, la nueva serie de Emilio Aragón llama a la puerta de un género hasta ahora inexplorado por él en la pequeña pantalla: el thriller. A través de una idea, la de que el corazón tiene memoria, un transplante a un drogadicto y un caso inconcluso, Pulsaciones construye su universo no verídico pero sí verosímil. Y es que en la ficción el espectador pacta rápido hasta con los argumentos más irreales. Sin embargo, lo que importa de verdad es que la coherencia esté en el desarrollo del guión para decidir si seguimos las andanzas de su protagonista o no.

Por ahora, y con solo un capítulo emitido, los fallos se quedan en la anécdota de la presentación. Es decir, no se sabe si los lapsus del primer capítulo son el resultado de comprimir muchas cosas en sesenta minutos o serán la tónica de una historia con demasiadas ramificaciones. Se echa en falta la maestría del buen narrador que te lleva a su terreno sin que te des cuenta, eso no pasa en Pulsaciones. Por ejemplo, desde el primer instante sabemos que algo pasará entre la ex-mujer del fallecido y el nuevo portador de su corazón (¡qué sorpresa!), no entendemos el por qué de esos insistentes arrebatos de la inquieta Lara, sospechamos de la cortina de humo sobre César (prematuramente lanzada), o por qué el coche que persigue al motorista no aparece hasta que llega el recuerdo y, además, sabemos que la suerte jugará un papel muy importante en la resolución del caso.

No obstante, no hemos descubierto nada nuevo. Todo esto, o casi todo, pasa en la mayoría de las ficciones (también americanas) y conseguir un producto redondo es solo patrimonio de unos pocos. Así que nos centraremos en el esfuerzo de contar algo de una forma particular. Pulsaciones escoge la filmación en exteriores, lo que tiene un indudable mérito, y consigue, a través de la fotografía y la dirección, plasmar este tono urbano y moderno que busca.

La serie carece de interés en los diálogos y es previsible en sus resoluciones, pero esconde estos defectos en la intensidad de la trama, los planos escogidos, la oscuridad de la noche y en la acertada selección de actores que, por una vez, se decanta por la profesionalidad y no por la pasarela. Leonor Watling, Juan Diego Botto y Pablo Derqui forman parte, junto a todo lo anterior, del conjunto de herramientas imprescindibles para que este proyecto funcione, veremos si el guión les permite lucirse.

Otro dato a su favor es que Pulsaciones tiene un final cerrado. Diez capítulos y sin posibilidad de quiebros engañosos que nos lleven a una segunda temporada y eso es, definitivamente, de agradecer.

Firma: Mar Pons