Juegos ¿free?-to-play

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Con la llegada de los smartphones y las apps se ha instaurado una nueva era para los juegos portátiles. Si hace años debíamos recurrir a consolas como Game Boy o Game Gear, más recientemente a la PSP o Nintendo DS, con una tablet o un móvil es fácil acceder a innumerables juegos que podemos descargar y que se nos ofrecen, en su mayoría, de forma gratuita o a precios reducidos. Pero, realmente ¿estos juegos son gratuitos? O ¿simplemente ha cambiado el modo en que se lucran los desarrolladores? Una pista que demuestra la realidad de esta nueva forma de hacer negocio es que el modelo de micropagos también ha dado el salto a las consolas, incorporando suscripciones a los juegos online.

No es un secreto que compañías como King.com o Rovio se han hecho de oro con juegos como Candy Crush o Angry Birds respectivamente. Pero, ¿cómo lo logran si nos ofrecen sus juegos gratis? Aquí es donde entra en juego (y nunca mejor dicho) el llamado modelo Freemium, que comúnmente se emplea para los juegos “gratuitos” free-to-play, en los que se incorporan sistemáticamente compras online, integradas a modo de micropagos, también llamadas “compras in-app”.

Este tipo de ofertas se basan en los siguientes 5 puntos clave:

1. Persuadir al jugador para que se descargue el juego
2. Felicitarlo y hacerle sentir bien sobre sí mismo
3. Entrenar al jugador para que use dinero ficticio
4. Ofrecer al jugador poder cambiar el dinero real por el virtual
5. Hacer que el jugador pague para no esperar, adquirir mejoras o personalizaciones

Incluso, a modo de ejemplo, la serie South Park ha dedicado un capítulo completo al tema en “Freemium is not free” (Temporada 18, Episodio 6). En él, pese a su alto contenido grosero y cargado de vocabulario inadecuado, ilustran de forma original el modo en que estas compañías se lucran con este tipo de juegos y se alude a su adictividad como si de una droga se tratase. De hecho, se menciona un detalle que resulta especialmente llamativo: “Los juegos no deben ser especialmente divertidos con el fin de que, si el usuario paga, su diversión aumente”.

Con esta premisa observamos que, en su mayoría, estos juegos presentan personajes y ambientes con un grafismo bastante infantil. Suelen estar calificados como aptos para los menores cuando, en realidad, requieren vincular una cuenta de Facebook o Google+. Se añaden, con la finalidad de atraer a los más jóvenes, componentes sociales y su principal cometido es conseguir que el usuario pague. En muchos de ellos es prácticamente imposible avanzar sin realizar alguna compra dentro de él. Poner una advertencia de que el juego incluye compras integradas no es suficiente. Por eso, ahora, algunos juegos ya incorporan su propio sistema de control parental, a fin de bloquear las compras online y la conexión con redes sociales cuando el usuario sea un menor. Pese a que estos requerimientos comienzan a ser notorios y relevantes, no se cumplen en la mayoría de los casos.

La falta de medidas de control en la compra de contenidos dentro de las aplicaciones ha traído varias demandas contra Google y Apple, los dos principales proveedores de contenidos en sus plataformas, con polémicas sonadas en los últimos años (en EEUU la FTC sancionó a Google y Apple, que tuvieron que devolver 19 y 32,5 millones de dólares, respectivamente, en compras realizadas por menores, sin permiso de los padres). Una de ellas fue la de un niño, de apenas 5 años, que gastó 2.000€ en compras in-app para el videojuego Zombies vs Ninjas en el App Store, juego que se descarga completamente gratis pero que incorpora micropagos.

En este sentido, la Comisión Europea presionó para evitar la “persuasión directa a menores” tanto a Google como a Apple y, en consecuencia, ambas compañías accedieron finalmente a retirar la palabra “Gratis” en este tipo de juegos. Google ha iniciado algunas acciones en esta línea, como establecer unos requerimientos específicos a los desarrolladores para que las Apps figuren en su tienda para menores “Google Play Designed for Families”. Por su parte, Apple se encomienda a herramientas como “Ask to Buy” para impedir que los menores puedan realizar compras online. Android, por su parte, también dispone de protección con autenticación para evitar pagos indeseados, accediendo a los ajustes de Google Play con la opción “Filtro de contenido” y “Contraseña” en el menú “Controles de Usuario”.

Los padres y profesores deben conocer estos riesgos a fin de prevenir y actuar en consecuencia, ya que no son pocos los padres que se han encontrado con una factura enorme porque le han instalado a su hijo una app “gratis”, y éste ha comprado elementos del juego indiscriminadamente y con mucha facilidad, al tener su tarjeta bancaria ya asignada al usuario.

Firma: Álex Estébanez


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