La televisión ¿nos quita horas de sueño?

Conciliar la vida familiar y laboral se ha convertido en un juego de malabarismo para las familias. Las largas jornadas de trabajo y, paradójicamente, improductivas, dificultan este deseado equilibrio entre lo personal y profesional.

La televisión también puede aportar su granito de arena al respecto. La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, pedía hace unas semanas que las televisiones adelantaran el prime time. El hecho de que los espacios estrella de las cadenas empiecen a partir de las 22:30 y terminen entre las 00:30 y 01:30 obliga a trasnochar al espectador fiel.

¿Por qué se empeñan las televisiones en retrasar tanto su hora de máxima audiencia? Esta tendencia empezó a finales de los 90, cuando los informativos de Telecinco no tenían el share deseado. Los programadores decidieron adelantar su hora y llenaron el vacío con El informal, que precedía a la franja de máxima audiencia, el llamado access time. Su éxito alargó su duración hasta comerse parte del prime-time.

Ahora las cadenas siguen con esta tónica, ya que permite ensanchar una franja horaria muy codiciada y bien pagada por los anunciantes. ¿Quién pierde en este juego? Los espectadores que, para disfrutar de un programa o serie, reducen sus horas de sueño y disminuyen su rendimiento.

Como entidad defensora del telespectador, TAC está trabajando al respecto. Para conseguir este propósito, primero de todo, instamos a las televisiones públicas a que sean las primeras en actuar. El servicio público debe ser su prioridad, por eso no se entiende que su prime time sea el mismo que el de las mercantilizadas televisiones privadas.

Desde TAC, creemos que esta previa labor de concienciación servirá para que pronto la televisión piense en los ciudadanos y no tanto en los datos. Así el medio catódico cumplirá su papel en la tan deseada racionalización de los horarios, que también implica a políticos, ciudadanos e instituciones.