Pura magia, no tan pura

Este martes, 11 de julio, el prime tme de Televisión Española se viste de ilusionismo. El Mag Lari abre las puertas de lo que será su escuela de magia durante las próximas semanas estivales. Allí, trece concursantes mejorarán sus conocimientos, demostrarán su valía y aspirarán a convertirse en el mejor mago del país.

A modo de talent show, donde los participantes deberán convivir en la escuela de Lari hasta ser expulsados y sólo queden tres finalistas, cada semana se ofrecerá la gala en la que los alumnos se jugarán su continuidad en el programa.

Pura magia jurado

Para ello no puede faltar el jurado, compuesto por la Maga Inés, Poty, Miguel Ángel Gea y el mentalista Anthony Blake. Serán ellos los encargados de valorar las actuaciones de los aspirantes y emitir su veredicto. No obstante, Lari se reserva el derecho de otorgar inmunidad al alumno que mejor haya aprovechado la semana, y el elegido no podrá ser expulsado.

¿Dónde está la magia de la televisión?

Pura magia

Sin embargo, como todo reality, las expulsiones también involucran a los aspirantes ya que, de los tres magos nominado por el jurado, los compañeros podrán salvar a dos. Y así, señores, se enciende la chispa de las disputas, los complots y las murmuraciones.

Una lástima que no podamos disfrutar ya de la televisión convencional y todo se haya convertido en una competición donde se promueven las rencillas, las críticas y los bandos opuestos. Además, para que la “estrategia” funcione, el casting se manipula escogiendo a los personajes que puedan dar más juego y se sacrifican, así, mejores profesionales por personas más “llamativas”.

Por lo visto (en el único vídeo que nos ofrece la cadena y que copiamos al final del blog), en la academia de Lari convivirán un número de singulares ilusionistas y habrá que ver si compensa tolerar el aderezo de la ensalada para disfrutar de lo que realmente es su ingrediente significativo: la magia.

Pero no avancemos el análisis de Pura magia y, a pesar de los indicios, confiaremos en su estreno, porque creer en la magia es tener la esperanza de que algo aún nos pueda sorprender. ¡Ojalá!