¿Qué hacen tus hijos en Instagram?

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No es ningún secreto que Instagram se ha convertido en la principal red social de uso más extendido entre los jóvenes y adolescentes debido a su simpleza y forma de comunicación más directa a través de imágenes (comenzó con fotos y ahora también incluye vídeos), pero hay que conocer las características básicas de esta herramienta y como es utilizada por parte de los menores.

  • Lo primero que hay que tener claro es que fue adquirida por Facebook, al igual que Whatsapp.
  • Como red social que es no está pensada para menores y su acceso es para mayores de 14 años (aunque es una realidad que hay muchos perfiles de hombres y mujeres más pequeños sin disponer del consentimiento de los padres).
  • Inicialmente su uso se centraba en la aplicación de filtros a las fotografías que se publicaban, pero ahora ya incorpora incluso funcionalidades de edición de vídeo. En cualquier caso, predominan los llamados selfies como muestra de la actividad cotidiana del usuario.
  • Se trata de una red que tiene especial cuidado en bloquear contenidos inadecuados, aunque aquí puede haber cierta controversia con qué se considera o no adecuado.
  • También hay que tener en cuenta que su principal atractivo es seguir otros perfiles (muchos de ellos de personas famosas), de forma similar a la mecánica de Twitter, ya que también utiliza #hashtags, convirtiéndose así en un buscador/repositorio de imágenes etiquetadas por palabras clave o localizaciones.
  • Una de las prácticas habituales de los jóvenes es disponer de un perfil público aspiracional con el nombre real “pulido y limpio” donde todas las fotos buscan ser correctas y otro perfil privado con seudónimo donde se permiten tener menos “cuidado” de su actividad y se publican todo tipo de fotos o vídeos en actitudes o aspectos menos apropiados en clave de bromas, limitados a su círculo de amistades más cercano. Estos perfiles alternativos se conocen como Finstagram o Finstar (Fake-Falso Instagram).
  • Hay que tener presente que una vez publicada una imagen se pierde el control de lo que puede pasar y quién o cómo puede utilizarse. Un ejemplo en este sentido fue el caso de una chica española de la que Justin Bieber publicó una foto en su perfil con la repercusión desbordante y acoso público que sufrió.

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