Shin Chan y los menores

shin-chan-08-04-15-blogtv2

Shin Chan llegó a la televisión en 1992 de la mano de Yoshito Usui. Su propio creador declaró en una entrevista que la serie no estaba pensada para el público infantil, ya que el origen de estas historias provenía de una tira cómica para adultos publicada con éxito en un periódico japonés.

A pesar de sus orígenes y contenidos, en el año 2000, la cadena autonómica catalana (TV3) estrenó la serie en la franja dedicada a los niños y, además de muchas quejas, obtuvo un gran éxito de audiencia. Así pasó con otras cadenas hasta llegar a la actualidad.

15 años, muchos capítulos y varias películas después, aún no hemos aprendido que Shin Chan nunca fue un espacio infantil por mucho que les gustara a los niños. Así, Neox dedica parte (más de dos horas) de su programación del contenedor Neox Kidz de este verano a reponer un capítulo tras otro.

La raíz de este fenómeno lo encontramos en dos características fundamentales del producto: su bajo coste de producción y su contenido provocador. No son despreciables los ingresos que puede generar esta serie a una cadena de televisión, a las jugueterías, papelerías, tiendas de ropa, etc. Una vez más, el negocio está por encima de los derechos del menor.

Sin embargo y por suerte, hay todavía quien defiende la necesidad de aplicar un poco de sentido común a la sociedad actual y dedica sus trabajos de investigación a analizar los contenidos que consumen los niños a través de Shin Chan.

Os dejamos, a continuación, un estudio firmado por Sara González Fernández y Julieti Sussi Oliveira y presentado en el III Congreso Internacional de Ética y Comunicación de la Universidad de Sevilla, bajo el título: Análisis de las prácticas televisivas en horario de protección infantil: el caso de Shin Chan.

Podéis acceder al estudio completo en PDF.