Absentia
Título original
Absentia
Género
Subgénero
Cadena TV
Temporada
1
Lenguaje
Valoración
Público
()
Duración
60'
Fecha de producción
2017
País


Absentia

2 / 6
Humor 0/5
Acción 2/5
Violencia 3/5
Sexo 1/5

A pesar de contar con el atractivo de una protagonista conocida y una buena historia de misterio, Absentia se desparrama en el guión, pierde gancho a medida que evoluciona y, al final, le sobran capítulos.


Absentia tiene un punto de partida muy prometedor, una protagonista emblemática (gracias a su trabajo en Castle) y algún que otro personaje potencialmente interesante (como Tommy, el policía de Boston). Con este material de partida, emprenden el rodaje de una serie planteada con una sola temporada de diez de capítulos, de los que, visto lo visto, le sobran, por lo menos, seis.

La ambientación lograda, con la fotografía en tonos apagados que juega con distinto cromatismo según la comisaría en la que se esté, y el ritmo parsimonioso denotan una sincera intención de ofrecer un trabajo pulcro y de calidad. Sin embargo, una vez más, nos chocamos con un guión vacío, escaso y bastante torpe, donde el lanzamiento de misterios y la apertura aleatoria de nuevas intrigas y líneas de investigación se considera suficiente para mantener la atención y el interés.

Y el resultado es, precisamente, el contrario. Alargar el hilo del que se tira no aumenta el suspense sino que despista de los primeros pasos, hace más complejo el seguimiento y desorienta sobre los personajes hasta considerar a todos necesariamente irrelevantes.

Puede ser éste, el de los personajes, el punto más sangrante de esta historia. Su descripción plana, encubierta en misterio, hace muy difícil empatizar con ellos y prácticamente imposible que los actores puedan hacer algo con los papeles que les han adjudicado. Stana Katic toca fondo muy pronto dando todo lo que puede dar su Emily Byrne, Patrick Heusinger le hace un flaco favor al gremio no dejando de fruncir el ceño y manteniendo el mismo y único gesto durante todo el metraje. Y Angel Bonanni, que podría ser el contrapunto vital y realista a tanto carácter de cartón-piedra, ve cómo su personaje va desapareciendo y perdiendo importancia conforme se arrastran los capítulos.

El otro punto del guión culpable del desastre es su propio vacío. Por mucho que el dedo acusador vaya cambiando de sospechoso y que el motivo causante de los delitos vaya alejándose en el tiempo y perdiéndose en tramas cada vez más rocambolescas, el espectador tiene claro que todo lo que le están contando cabía en un largometraje. Lo demás es un relleno que le hace muy poco bien al mundo de la televisión y a los pobres actores que son los que al final, tienen que dar la cara desde la pantalla.

Firma: Esther Rodríguez


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