Chance
Título original
Chance
Género
Subgénero
Cadena TV
Temporada
1
Lenguaje
Valoración
Público
()
Duración
60'
Fecha de producción
2016
País

Chance

3 / 6
Humor 0/5
Acción 2/5
Violencia 2/5
Sexo 2/5

Basada en su propia novela, Kem Nunn (Hijos de la anarquía) también desarrolla el guión de su adaptación televisiva. Uno de los mayores aciertos es haber confiado el papel protagonista a Hugh Laurie. Aunque todos le tengamos en la retaguardia de nuestra memoria como el Dr. House (y eso es peligroso), Laurie sabe reinventarse para este drama psicológico con tintes de suspense y acción policíaca.

Chance es una ficción de personajes, oscura, engañosa y cruda en la realidad que presenta. La mente humana y sus desvaríos, la fina línea que separa la demencia de la cordura, lo fácil que resulta justificar la inmoralidad, la opresión de la culpa, la redención, la defensa propia y la de nuestros seres queridos, la esclavitud de la corrupción y el poder son solo algunos de los conceptos sobre los que gira un argumento que, por sí mismo, no es complejo. Lo que vuelve complicada la historia son las personas, unos protagonistas que luchan por la libertad, la felicidad y por comprender un mundo que se les escapa de las manos y de la razón.

Es encomiable el traje con el que se viste a cada una de las fichas que se pasean por el tablero de Chance. Sorprende la facilidad con la que empatizamos con D, apoyamos al Dr. Eldon Chance y dudamos de Jaclyn. Tampoco nos es fácil rechazar radicalmente al corrupto de Raymond o defender la justificada reticencia de Suzanne, pero también seríamos amigos de Carl y capaces de perdonar las rabietas de Nicole. Todo ello, gracias a la ambigüedad de unas personalidades ricas en matices, presentadas con coherencia y cuya evolución siempre esperamos que nos sorprenda. Así es Chance, psicológica, humana y un poco radical en el enfermizo universo en el que se desenvuelve.

No es necesario afirmar que su puesta en escena es convincente, la mayoría de las series ya no pecan en este ámbito, pero sí destaca –y para bien– que no se intente manipular al espectador con un exceso de planos detalle, secuencias giratorias, oscuridades innecesarias y espacios claustrofóbicos para transmitirnos esa sensación de angustia y temor en la que nada el protagonista.

Chance sugiere y el espectador elige si le apetece acompañar a Eldon en su drama o quedarse al margen. Y esto es posible porque para ver la serie hace falta paciencia e intención. No estamos ante uno de esos productos que aporrean desesperados la puerta de nuestras emociones o instintos (hablando de la recién estrenada temporada de Juego de Tronos), sino que nos invita con calma a participar y, si no queremos, resulta fácil cerrar la puerta de la consulta del Dr. Chance. Una cualidad, como poco, atractiva y rara en el género.

Firma: Mar Pons


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