Ella es tu padre
Título original
Ella es tu padre
Género
Subgénero
Cadena TV
- Emisión
Temporada
1
Lenguaje
Valoración
Público
()
Duración
70'
Fecha de producción
2017
País

Ella es tu padre

2 / 6
Humor 3/5
Acción 1/5
Violencia 0/5
Sexo 1/5

Comedia singular en la que afloran grandes intenciones y logros esperanzadores. Sin embargo, Ella es tu padre no se libra del lastre de la comedia fácil, del chiste forzado y del humor zafio.


Qué necesario es probar cosas nuevas en la televisión y qué poco habríamos apostado por esta serie con la premisa de su argumento. Con sorpresa asistimos a una comedia en la que, de verdad, se ha pretendido hacer un trabajo serio. Y eso se nota. Se nota cuando los propios guionistas nos disuaden de que sí, ellos y sus personajes también han pensado en la Sra. Doubtfire y en Tootsie. Y, precisamente por eso, el argumento es el que es. Así salvamos el primer escollo de las comparaciones.

Percibimos, además, que Avelina no es es resultado de un travestismo caprichoso, sino la solución a un problema y, para hacerlo realmente creíble, se ha contado con uno de los equipos de maquillaje más reconocidos en nuestro país: David Martí y Montserrat Ribé, del Estudio DDT SFX de Barcelona. En 2006 ambos recibieron el Oscar al Mejor Maquillaje por su trabajo en El laberinto del fauno.

Lo mejor, sin duda, es la elección del protagonista. Carlos Santos (Los hombres de Paco), que interpreta a Sergio y a Avelina, da a la serie lo mejor de sí mismo y nos regala, junto con María Castro (en el papel de Carmen), grandes momentos que no querríamos olvidar. Del resto del reparto sólo vemos algunas luces de vez en cuando y es del todo incomprensible la participación de Rubén Cortada en el papel de Tomy (ya comprobamos en Olmos y Robles que la comedia no es lo suyo).

Con las tramas nos pasa lo mismo que con el casting, a veces el guión roza la perfecta comedia y, otras, aterriza en el lodazal de lo más pobre y manoseado de la pequeña pantalla. Puede que influya la duración de cada capítulo o puede que sea complejo mantener alto el listón. Sin embargo, es una realidad que, después de un primer capítulo, el espectador debe decidir si quiere transigir para poder disfrutar de Avelina o, por el contrario, va despedirse de uno de los mejores trabajos de Santos en televisión.

No es fácil catalogar este producto tan desigual, pero una cosa está clara: no se dirige a una audiencia familiar (aunque así la valoren sus creadores). Puede gustar a los que sientan inclinación por el humor alocado y las situaciones irreales, con unos toques de lucidez y algunos momentos de demencia y, eso sí, mejor en diferido que en directo para evitar los excesos de publicidad.

Firma: Mar Pons


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