Grupo 2 Homicidios
Título original
Grupo 2 Homicidios
Género
Subgénero
Cadena TV
- Emisión
Temporada
1
Lenguaje
Valoración
Público
()
Duración
60'
Fecha de producción
2017
País

Grupo 2 Homicidios

2 / 6
Humor 0/5
Acción 2/5
Violencia 3/5
Sexo 1/5

Siniestra idea que, a pesar de su esforzada puesta en escena, se inclina por el escándalo efectista y se adentra, sin remedio, en la oscuridad del ser humano. Y caminar en la oscuridad, generalmente, da miedo.


Realidad y ficción se fusionan en este formato que pretende recrear los crímenes más famosos de los años ochenta en España. Como punto de partida, la sola idea ya duele. No sólo porque se trate de los crímenes más memorables –cuando algo es memorable es porque lleva implícita la excepcionalidad del hecho, y en términos de crímenes podemos imaginar por qué fueron casos populares–, sino también porque fueron acontecimientos reales relativamente recientes. Por tanto, los familiares de las víctimas, agresores, amigos y compañeros siguen entre nosotros y ¿es necesario volver a pasar por todo lo que pasaron?

El formato no es novedoso, La Sexta emite desde hace años Crímenes imperfectos, una docu-serie en la que se recrean sucesos reales ocurridos los EE.UU. y que se produce desde 1996. Sin embargo, la distancia de los hechos y de sus protagonistas quizá suaviza el golpe que, por el contrario, nos asesta con rudeza Grupo 2 Homicidios. En esta ocasión todo nos es cercano y todo nos es familiar, puede incluso que hasta leyéramos los titulares del caso o lo siguiéramos en los medios de comunicación. ¿Para qué entonces este viaje al pasado más tenebroso de nuestro país?

Sin encontrar ningún motivo razonable para la ejecución de este espacio, sí reconocemos un trabajo de ficción cuidado, que se intercala regularmente con declaraciones de los protagonistas reales y un final satisfactorio para el Cuerpo de Policía. A pesar de todo, la serie fluye –como era inevitable– por los cauces del impacto emocional, los textos sensacionalistas y los hechos desmesurados.

Quizá, como curiosidad y gracias a su buen trabajo de ambientación (aunque se les va un poco la mano con eso del tabaco), este docu-drama nos trae también a la memoria unos años en los que cualquier tarea de investigación era más complicada y laboriosa por no disponer de las tecnologías actuales; que la suerte podía ser una aliada fundamental en la resolución de los casos y que la vida, en definitiva, era viable sin internet y sin las redes sociales, el esfuerzo tenía su recompensa y el agresor su castigo. Pero vamos, que todo eso se podría ofrecer con otro contenido, más ingenioso, más alentador, más positivo y menos hiriente.

Firma: Mar Pons