Inspector Gadget (2015)
Título original
Inspector Gadget
Género
Subgénero
Cadena TV
- Emisión
Temporada
1
Lenguaje
Valoración
Público
()
Duración
11'
Fecha de producción
2015
País
,

Inspector Gadget (2015)

3 / 6
Humor 2/5
Acción 2/5
Violencia 1/5
Sexo 0/5

La clásica serie El inspector Gadget (1983-1986) fue una producción entre cinco países (EE.UU, Francia, Canadá, Japón y Taiwan), creada por Jean Chalopin, Andy Heyward y Bruno Bianchi, que triunfó en la pequeña pantalla en la década de los 80. Ahora, las aventuras de este famoso detective vienen a sumarse a la larga lista de remakes de clásicos animados como La abeja Maya, Vickie el Vikingo o Las tortugas Ninja.

Esta revisión refleja la modernidad y las amplias posibilidades que ofrece la técnica de animación por ordenador (la textura, los colores, el relieve, los efectos lumínicos, etc,) y reescribe su narrativa acelerando los ritmos e incluyendo, en sus argumentos, temas más afines con los tiempos actuales.

En este sentido, el supervillano agente de M.A.D., al que seguimos sin ver la cara, cuenta con un joven ayudante, un esbirro que resulta ser su sobrino y que parece estar un poco enamorado de Sophie. También Sophie ha crecido y ahora es un agente en prácticas entrenada en artes marciales, está equipada con un potente equipo tecnológico y sigue acompañando a su tío Gadget bajo las órdenes de Gontier.

Ambas organizaciones reciben nuevos rostros para ampliar las posibilidades del guión. Y es que, como ahora los niños están acostumbrados a una mayor cantidad de impactos que los de hace treinta años, pasan más cosas en menos tiempo y, para no hacerse repetitivo o aburrido, hace falta incrementar la variedad y cantidad de personajes.

De su versión original se ha respetado el humor, el ingenio, la torpeza del protagonista, la suerte siempre a favor de Gadget, la inestimable colaboración de Sphie, la capacidad de disfrazarse de Sultán, el siempre fallido plan de M.A.D. y, cómo no, la banda sonora y los mensajes autodestructivos.

Inspector Gadget (2015), a diferencia de otras adaptaciones, mantiene lo bueno de su primera versión y, quizá, a los más pequeños les guste su moderna apariencia. Sin embargo, los que crecimos en los 80 echamos de menos el encanto de esa animación en dos dimensiones, más sosegada, más imaginativa y más sorprendente. Claro que teníamos menos recorrido televisivo, menos impactos audiovisuales en nuestro cerebro y menos opciones donde elegir.

Firma: Mar Pons