Inteligencia colectiva
Título original
Wisdom of the crowd
Género
Subgénero
Cadena TV
- Emisión
Temporada
1
Lenguaje
Valoración
Público
()
Duración
43'
Fecha de producción
2017
País

Inteligencia colectiva

3 / 6
Humor 1/5
Acción 2/5
Violencia 1/5
Sexo 1/5

Relato futurista sobre las oportunidades de la vida en red. Algo pretenciosa en su argumento y poco convincente en sus explicaciones. Para un amplio público capaz de transigir con el caos narrativo para disfrutar de un entretenimiento eficaz.


Inteligencia colectiva se estrena en pleno apogeo de las redes sociales y pone en evidencia la dependencia tecnológica que sufre la humanidad, la patológica “conexión permanente” y la necesidad de formar parte de un grupo. Su creador (Ted Humphrey, The Good Wife) sabe llevar todo esto al terreno solidario de la investigación criminal y, así, reúne los dos grandes atractivos actuales de la audiencia. Sin embargo, parece que no lo ha sabido hacer con éxito, ya que la serie ha sido cancelada tras su primera temporada.

Puede ser que, al final, Humphrey y su equipo nos hayan querido contar demasiadas cosas a la vez, en ocasiones cosas poco creíbles y, en otras, cosas del todo inteligibles para la gran mayoría. De este modo, ver Inteligencia colectiva es consentir lo extraordinario, lo inexplicable, la participación sistemática del azar y hacerlo bajo la única suposición de que el mundo es grande y en él habitamos muchas, muchas personas.

El caso de fondo, el asesinato de Mia, pasa a segundo plano a medida que vamos conociendo y participando en las tramas. Casi resulta más interesante averiguar el pasado del enigmático Tariq; el futuro del genio sin aptitudes sociales, Josh; o el presente de la cofundadora de Sofie, Sara. Mia es solo el anzuelo inicial y corre el riesgo de convertirse en un gancho poco estimulante.

No obstante, gracias al ritmo regular, a los originales planteamientos y a algún que otro personaje, el espectador puede disfrutar (sin excesos) de una ficción concebida como entretenimiento y de la que, además, se puede extraer alguna acertada idea sobre las consecuencias de entregarnos sin medida a la vida virtual.

Firma: Mar Pons


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