La Zona
Título original
La Zona
Género
Subgénero
Cadena TV
- Emisión
Lenguaje
Valoración
Público
()
Duración
50'
Fecha de producción
2017
País

La Zona

3 / 6
Humor 1/5
Acción 2/5
Violencia 3/5
Sexo 1/5

Un título alternativo de misterio y trágicas historias. Rodada con esmero y concebida para adultos que quieran adentrarse en la oscuridad, la devastación, la corrupción y la debilidad humana en circunstancias extremas.


Lo primero que debe saber el espectador antes de enfrentarse a La Zona es que no se trata de una serie de acción al uso (con persecuciones, ritmo trepidante y demás). Y sirva esta aclaración porque el trailer promocional, incluso los minutos iniciales del primer capítulo, pueden llevar a engaño. Si hemos visto Crematorio, la adaptación televisiva que estrenaron los hermanos Alberto y Jorge Sánchez-Cabezudo en Canal + (2011), podemos intuir más o menos por dónde irán los tiros de esta producción también firmada por ellos.

Lo segundo es que La Zona es un título violento, oscuro, agobiante, intenso y tamizado de desesperación. No es un plato de gusto para todos los paladares. Y su ritmo, lento y reflexivo, invita solo a aquellos capaces de acomodarse a lo que pide esta ficción y dejar de lado la cadencia frenética en la que vivimos inmersos (tanto dentro como fuera de las pantallas).

No obstante, una vez atravesada la “zona” de confort, nos adentramos en una producción expresiva y poderosa. Expresiva porque todo en ella transmite algo, es verdad que en su mayoría irradia amargura, culpa, corrupción y falta de esperanza, pero también hay espacio para el arrepentimiento, la confianza, la justicia y, en ciertos momentos, para la bondad. Además, La Zona también es poderosa por su carga dramática, por su violencia (física y emocional) y por las historias que narra.

Apocalipsis aparte, los personajes se enfrentan a la oscuridad de un mundo trágico que es la consecuencia de la ambición y la debilidad humana. Así, algunos justos pagan por pecadores, mientras otros se dejan arrastrar hasta convertirse ellos mismos en sus propios demonios. Quizá es en este punto donde se agradecería algo más de compasión por parte de los guionistas, pero ya sabemos que la tragedia es uno de los géneros más antiguos y absorbentes de la narrativa universal.

En lo referente a la técnica, la ambientación y la puesta en escena, nada parece fuera de control (exceptuando una oscuridad exagerada) y aplaudimos los rodajes en unos exteriores convincentes y abrumadores. La música, por su parte, refuerza esa sensación de misterio perturbador que lleva a ponerse en lo peor, y no engaña.

El elenco de personajes, como ya hemos dicho, forman un conjunto de seres trastornados por la desgracia. Los veteranos (Eduard Fernández, Alexandra Jiménez y Emma Suárez) se enfrentan al papel con su demostrada profesionalidad, incluso Álvaro Cervantes resulta convincente. No ocurre lo mismo con María Salas a quien todavía retenemos en El barco, embarazada y con cara de pocos amigos. Igualmente, confunde la elección de Alba Galocha en una interpretación que le queda grande. Destaca Luis Zahera por lo esperpéntico de su personaje y sus diálogos decadentes.

Con todos estos componentes, La Zona se convierte en una serie radioactiva, que hiere por dentro las emociones y por fuera la vista –con la violencia– y el oído –con el lenguaje–. Sin embargo, aquellos que vayan prevenidos, y estén dispuestos a sumergirse en la penumbra, encontrarán buena narración, presentada con esmero y rodada en ocho capítulos de cincuenta minutos cada uno. Esto último supone una garantía para que el guión no se estire más de lo necesario. Un título alternativo, solo para unos pocos.

Firma: Mar Pons


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