Las crónicas de Shannara
Título original
The Shannara Chronicles
Género
Subgénero
Cadena TV
Temporada
1
Lenguaje
Valoración
Público
()
Duración
40'
Fecha de producción
2016
País

Las crónicas de Shannara

3 / 6
Humor 1/5
Acción 2/5
Violencia 2/5
Sexo 1/5

Basada en las novelas de Terry Brooks, este escritor estadounidense editó en 1977 la primera parte de la trilogía de Shannara. La espada de Shannara se mantuvo durante dieciséis semanas como bestseller y le siguieron otros muchos títulos que lo han convertido en uno de los autores de fantasy más exitosos del planeta. A la trilogía original le han seguido una tetralogía, una secuela, dos trilogías sobre personajes que aparecen en la original, novelas gráficas y videojuegos. El universo Shannara ha dado a este escritor estadounidense material suficiente para seguir escribiendo sobre él hasta, por lo menos, el año 2013 cuando se publicó Witch Wraith, de la serie The Dark Legacy of Shannara 03.

Esta introducción valga para alertar al espectador de que, en caso de que la serie triunfe, hay tema para rato. A diferencia de las novelas que se han llevado al cine, donde el final antes o después siempre llega, la versión seriada de un universo tan amplio y con tantas posibilidades puede convertirse en una espiral de personajes, conflictos, tramas y subtramas. Con el consiguiente riesgo de perder por el camino la coherencia, los ligamentos y la personalidad.

Por ahora nos centramos en la primera temporada de Las crónicas de Shannara, una serie de MTV para el público amante de la narrativa fantástica. Compuesta de diez capítulos, esta entrega se ha propuesto plasmar el contexto futurista a través de los convincentes efectos especiales y los espectaculares escenarios naturales de Nueva Zelanda. Se trata de una época apocalíptica donde los recursos naturales y la ausencia de tecnología se unen a la magia y a un pasado por descubrir.

Superado un primer capítulo introductorio, actores y espectadores ya se encuentran preparados para la acción, que no es otra que la narración del viaje del héroe para derrotar a las, en principio invencibles, fuerzas del mal. En este caso, el afán heroico se reparte entre los tres protagonistas. Liderados por una joven élfica –prototipo actual de fémina luchadora, valiente, autosuficiente y, además, guapa– cada uno de los miembros del trío debe dominar sus propias reticencias para aceptar la misión a la que estaba predestinado.

Con la lógica característica de género, la narración va introduciendo la información necesaria para que el espectador pueda seguir una trama que, en este caso, no resulta todavía muy compleja, pero sí demanda explicaciones sobre el pasado y sus protagonistas. Al margen de una historia que se conserva, por ahora, bastante verosímil, descuadra la elección de unos jóvenes actores poco empáticos con la cámara y ajenos a la transmisión de sentimiento alguno, una sensualidad palpable y alguna que otra pelea con desafortunado manejo.

Desconciertan también las transiciones emocionales, demasiado rápidas y con poco fundamento, de los personajes en general y ese toque de humor más próximo a la parodia que a la ironía. Sin duda, el buen ritmo, la desbordante imaginación y los persuasivos escenarios, además de la excelente producción, consigue que olvidemos los defectos narrativos –en diálogos, resoluciones de conflictos, etc.– y entremos de lleno en este universo donde elfos y demonios se enfrentan en un combate definitivo y mortal. Si queremos, claro.

Firma: Mar Pons


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