Luke Cage (T1)
Título original
Luke Cage
Género
Subgénero
Cadena TV
- Emisión
Temporada
1
Lenguaje
Valoración
Público
()
Duración
60'
Fecha de producción
2016
País

Luke Cage (T1)

2 / 6
Humor 1/5
Acción 2/5
Violencia 3/5
Sexo 1/5

Es la adaptación televisiva, esta vez gracias a Netflix, de las aventuras de cómic protagonizadas por el primer super héroe de raza negra con nombre propio. Poco contenida, excesiva en lo dramático y precipitada en sus guiones, entretiene pero decepciona.


Desde 1939 Marvel no ha dejado de crear historias y personajes que, con el tiempo, han dado horas y horas a la producción audiovisual, tanto para cine como para la pequeña pantalla.

Este título se adentra en el barrio negro de Harlem en el que el dominio de los corruptos se mezcla con los ritmos afroamericanos, la cultura popular y las esperanzas de la gente corriente. Al mismo tiempo, el tapiz de Luke Cage se conforma a ritmo de blues y de jazz donde se balancean los colores de las diferentes razas, las diversas maneras de enfrentarse al pasado y al futuro y las opuestas formas de vivir el presente. Así, el poder depravado se opone a las aspiraciones de quienes intentan construir una vida tranquila y un futuro mejor para las próximas generaciones.

Harlem es un barrio en permanente conflicto y, ahora, su estabilidad depende de un superhombre que tiene demasiadas deudas que saldar consigo mismo y con la justicia. Luke Cage encarna la figura de un héroe a su pesar que, aun así, hará lo posible por defender al débil y por poner sus capacidades especiales al servicio de la justicia, de la honestidad y de la verdad.

Correcta en su filmación y puesta en escena, la serie no convence por la desmesurada carga dramática y su expresión poco verosímil. Con diálogos de folletín, resoluciones imposibles (incluso para su género) y discursos de panfleto publicitario, la serie pierde fuerza a medida que avanza y acaba por ser una de tantas propuestas sin personalidad ni atractivo. Desilusiona la voz de Misty, en un permanente alegato político-racial-sentimental; aburre la eterna capacidad de sus personajes para tropezar siempre con la desconfianza y el error; no motiva la irrefrenable violencia de los que matan a discreción y, por supuesto, falta tiempo para hacer creíbles tantas historias dramáticas que se precipitan en una sola temporada.

Al final, nos quedamos con la magistral figura de Mariah y de su socio Shades y, quizá después de todo, agradecemos que pasen muchas cosas para no poder fijarnos en los detalles. De esta forma, el entretenimiento se hace más ligero y su desenlace menos trágico.

Firma: Mar Pons


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