Prison Break (T5)
Título original
Prison Break: Resurrection
Género
Subgénero
Cadena TV
- Emisión
Temporada
5
Lenguaje
Valoración
Público
()
Duración
45'
Fecha de producción
2017
País

Prison Break (T5)

3 / 6
Humor 0/5
Acción 4/5
Violencia 2/5
Sexo 0/5

En 2009 finalizó una serie que arrancó con mucha fuerza en 2005. Se trataba de un innovador drama carcelario, con tintes de tragedia familiar, acción y mucho suspense, bañado en una subtrama de amor confuso e imposible.

Poco a poco, a medida que pasaban las temporadas, la originalidad de la trama –impulsada a base de pistas encriptadas y cliffhangers en cada episodio– se desgastó, para acabar en un final bastante cerrado.

Sin embargo, siete años después, cuatro frases de guion y una fotografía, a modo de pelícano, hacen posible la vuelta de un protagonista y, por tanto, de su serie, bien titulada en su versión original Prison Break: Resurrection.

Esta quinta temporada hereda gran parte del código genético que Paul Scheuring insertó en Fox River: una intriga llena de agujeros negros (y renovadas celdas y pasillos carcelarios), alimentada en cada escena por una pequeña dosis de información y rematada por una acción al límite, donde se deja a los personajes también en el límite emocional.

Ahora, en 2017, se añade un contexto más exótico y dinamizador (un país de Oriente Medio en crisis terrorista y política), mientras mantiene varias tramas abiertas que confluyan y muevan un mismo conflicto, algo que juega siempre a favor de hacer avanzar la trama sin tregua y crear un ritmo en el que no dé mucho tiempo a pensar en las casualidades demasiado azarosas ni en los imposibles lingüísticos que plantea la narración (ese líder de la yihad que habla en inglés con sus secuaces).

En todo esto se aprecia la voluntad de entretener al espectador con trucos no siempre brillantes. (¿serán soportables tantos origamis-criptograma y tanta mirada de sufrimiento?), pero sí suficientes para hacer de esta producción un momento de evasión, donde no se deja de lado el rostro humano de los personajes sin derivar en ese cinismo negro que inunda la nueva ficción televisiva.

Firma: Lourdes Domingo


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