Quiero ser monja
Título original
Quiero ser monja
Género
Cadena TV
- Emisión
Temporada
1
Lenguaje
Valoración
Público
()
Duración
70'
Fecha de producción
2016
País

Quiero ser monja

2 / 6
Humor 0/5
Acción 0/5
Violencia 0/5
Sexo 0/5

Al iniciar el análisis de un espacio tan peculiar como este, se impone una reflexión que exculpe todo lo que de él se dirá a continuación. Esta consideración se centra en la evidencia de que, por mucho que se empeñe la vida moderna (con internet, sus redes sociales, la televisión y su enfermiza vocación de hacer espectáculo de todo lo que acontece al ser humano), hay cosas que son y siempre serán temas para tratar en la intimidad. Y en el caso de la vocación religiosa, esta intimidad trata de Dios y de su criatura. Por tanto, esta crítica parte de la desconfianza hacia la veracidad de los contenidos del programa y de sus resultados.

Dicho lo cual, lo primero que sorprende de Quiero ser monja es el trato respetuoso que se ha dado a todo lo que rodea la vida consagrada. El locutor permanece en el lugar que le toca, sin juicios ni retóricas que podrían lastimar a quienes profesan la fe católica. Tampoco el enfoque del programa, sin ser muy riguroso, es del todo superficial o sensiblero. Quiero ser monja muestra un aspecto práctico de las mujeres que han entregado su vida a Dios y lo enfrentan a unas jóvenes que han descubierto la parte más trascendente de su vida.

De ellas, de la protagonistas, habría que resaltar su aparente sinceridad para afrontar esta experiencia y la naturalidad de unos comentarios que, realmente, desentonan en la cadena que ofrece espacios devastadores, como Gym Toni en sus access time, y en la televisión en general. Sin embargo, entre ellas también hay discordancias. Está claro que no todas saben a lo que van y que algunas lo mismo podrían estar en un retiro de yoga que en un convento de Granada.

No obstante, si de lo que se trata es de mostrar que hay otra manera de vivir, que hay quien se cuestiona una vocación religiosa, que existen jóvenes que valoran la entrega, la renuncia, el esfuerzo y el amor (ya no sólo con Dios, sino con el prójimo) y que es bueno plantearse de qué somos dependientes o cuál es nuestro papel en la vida, Quiero ser monja puede ser el inicio de algunas reflexiones personales o la semilla para provocar un debate popular.

Firma: Mar Pons


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