Secretos y mentiras
Título original
Secrets and lies
Género
Subgénero
Cadena TV
- Emisión
Temporada
1
Lenguaje
Valoración
Público
()
Duración
43'
Fecha de producción
2015
País

Secretos y mentiras

3 / 6
Humor 0/5
Acción 2/5
Violencia 2/5
Sexo 1/5

Un drama algo artificioso pero seductor. Para adultos que busquen pasar la horas, dar tregua a sus neuronas y avivar sus emociones.


Barbie Kligman, productora de títulos como Sin cita previa, Crónicas vampíricas y CSI: Nueva York, se propone crear un prototipo de detective, esta vez femenino, que será el hilo conductor de las diferentes temporadas (por ahora, dos). Para ello se inspira en la serie australiana de 2014 que lleva el mismo título y de la que se grabó una sola temporada de seis capítulos.

En esta primera entrega, el asesinato de un niño empantana la vida, más o menos feliz, de una familia acomodada. Con ello, salen a la luz los secretos y las mentiras (de ahí el título) que pondrán fin a la tranquilidad cogida con pinzas de los Crawford. Como es de esperar, saltan a la palestra temas como la infidelidad, el egoísmo en el matrimonio, la educación de los adolescentes y la desconfianza pero, también, se sugiere el poder de los medios, la injusticia social, la fuerza de los rumores, la libertad, el derecho a la buena fama y a las segundas oportunidades, sin olvidar dos interesantes cuestiones: qué es lícito hacer para defender tu inocencia y hasta dónde llegar para proteger a los tuyos.

Con todos estos mensajes, se escribe un relato que atrapa al instante por la inseguridad en la que se aposenta al espectador desde el primer capítulo. Quizá, a medida que avanza, agota el hecho de no poder empatizar con ningún implicado en la trama, de desconfiar de las intenciones de todos ellos y de descubrir la dudosa habilidad para trasladarnos de un culpable a otro. Sin embargo, querremos saber al final quién mató a Tom, aunque para ello (ventajas de la televisión a la carta) nos saltemos algún capítulo.

El causante de que faltemos a alguna de las citas puede encontrarse en diferentes aspectos de la narración. Por un lado, nos parece ir como peonzas en manos de un acrobático guión. Por otro, no podemos excusar las reacciones de ciertos personajes que actúan sin pensar (o por lo menos, lejos del sentido común). Y, por acabar, la acción se desarrolla sin regularidad y, en baja marea, nos despistamos, sin más.

No podemos aquí hablar del final, por no desvelar más de lo necesario. No obstante, por llegar hasta él vale la pena recorrer el incierto camino que Kligman ha ideado para sus marionetas. Secretos y mentiras es un viaje, algo artificioso pero seductor, que tienta por el drama que narra y por sus protagonistas. Para un público adulto que busque pasar la horas y dar tregua a sus neuronas (que no a sus emociones).

Firma: Mar Pons