The good doctor
Título original
The Good Doctor
Género
Subgénero
Cadena TV
Temporada
1
Lenguaje
Valoración
Público
()
Duración
43'
Fecha de producción
2017
País

The good doctor

3 / 6
Humor 1/5
Acción 1/5
Violencia 0/5
Sexo 0/5

Un drama médico sin relevancia que propone un pasatiempo ligero para un público confiado.


David Shore, el creador de esta serie, no sería quien es sin el odiado y a la vez admirado Dr. Gregory House. Después de otros intentos, como Battle Creek o Houdini y Doyle, Shore vuelve al campo de la medicina donde parece sentirse cómodo. The good doctor se estrenó con éxito en su país de origen, pero quizá fue más por ver “lo nuevo del creador de House” que por la serie en sí misma.

Y es que bastan solo unos minutos para darse cuenta de que el Dr. Shaun Murphy no es House, que el Dr. Aaron Glassman no es la doctora Lisa Cuddy y que el equipo médico del San José St. Bonaventure Hospital no se parece en nada al del Princeton Hospital. Todo esto es bueno, porque si queremos volver a ver House, tenemos todas las temporadas disponibles bajo demanda. Lo malo es si nuestras esperanzas estaban puestas en el atractivo de unos personajes y unas historias que ya se contaron. Y como ya se contaron, no se pueden repetir. Por lo tanto The good doctor no es House M.D.

En primer lugar, siguiendo la analogía, a Murphy le falta la oscuridad y la acidez del personaje interpretado por Hugh Laurie. Eso hace que el interés decaiga pronto, puesto que la enfermedad que padece (el “síndrome del sabio”) le convierte más en víctima que en líder. Y, así las cosas, aunque empaticemos con él, no nos absorbe como para estar pendientes de su próxima hazaña.

Por otro lado, las tramas médicas, se amparan bajo unos conocimientos que la mayoría no poseemos y, si los personajes no nos hacen atractiva la historia, todo lo demás (a parte de indescifrable) se convierte en superfluo.

Para acabar, los intereses políticos, económicos o humanitarios que se desprenden de las tramas tampoco demuestran un singular talento narrativo, al igual que los diálogos y el guion en general. Como resultado, The good doctor atraviesa superficialmente la avalancha de series y solo existe para aportar un entretenimiento pasajero que, eso sí, puede disfrutar también el público joven.

Sin embargo, lo que está claro es que hay que llegar a este título sin grandes expectativas y preparados para rendirse ante los vocablos médicos, los milagros oportunos y los apaños de cirujano tipo MacGiver en manos de un joven autista con el “síndrome de sabio”.

Firma: Mar Pons


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