The Good Place
Título original
The Good Place
Género
Subgénero
Cadena TV
- Emisión
Temporada
1
Lenguaje
Valoración
Público
()
Duración
22'
Fecha de producción
2016
País

The Good Place

4 / 6
Humor 3/5
Acción 2/5
Violencia 0/5
Sexo 0/5

Una comedia sobre un más allá cargado de sorpresas. Gustará a los seguidores del humor de Michael Schur pero también puede enganchar al espectador ávido de pasar un buen rato, aderezado de alguna sugerente reflexión.


La comedia es el ámbito de la ficción donde una trama se toma más en serio. Esta aparente contradicción se resuelve si tenemos en cuenta que hacer reír es de lo más complicado para un guionista. Los mecanismos que llevan a nuestro cerebro a entender lo cómico de una situación son complejos e interesantes, pues cruzan en un mismo momento estrategias como la relación entre texto y subtexto, el doble sentido, la parodia, la torpeza o la ironía, entre otras tantas. Y eso supone bastante trabajo y un gran conocimiento del espectador al que te diriges.

Michael Schur, que nació como guionista en el famoso y longevo programa Saturday Night Live, se afianzó en The office. De allí voló junto a Greg Daniels (también hombre SNL) para crear otra singular comedia que seguía, con menos intensidad, la premisa del falso documental, también en la NBC: Parks and Recreation. Y en 2013, en compañía de Daniel J. Goor, ambos lograron que Fox estrenara Brooklyn Nine-Nine, el producto que contiene más elementos de SNL de todos los que ha tocado.

Con este historial, en 2016 aparece The Good Place. En ella, Schur no abandona lo que sabe hacer y ha convertido en parte de su marca: unos personajes de los que te puedes reír pero no despreciar, un espacio diegético bien perimetrado y un halo de gran show y doble telón que tampoco acaba de desaparecer en este peculiar más allá.

Como hizo en Parks and Recreation, vuelve a confiar el protagonismo en una actriz, algo poco habitual en este género, pero también bien rodeada de un nutrido casting de personajes alejados del esquematismo y previsibilidad de otro subgénero: el de la comedia de situación o sitcom.

Y es que The Good Place hay hueco para los giros. A la serie le gusta salirse del camino, como ya preconiza su singular punto de partida: un más allá donde imperan los locales de venta de helado de yogurt y donde la casa de cada uno está hecha a la medida de su vida en el más acá.

Sin embargo, estos surrealistas parámetros no deben despistar al público que podrá encontrar por ejemplo, en la relación entre la tramposa Eleanor y el, en otra vida, profesor de filosofía moral Chidi Anagonye varias clases de historia del pensamiento.

Esto demuestra lo que cada capítulo va construyendo: una trama con intriga y sorpresas, conflictos que conectan con lo que uno proyecta para su vida y las decepciones que sufre o que infringe en los demás y unos protagonistas dispares y capaces de crear fuertes lazos humanos.

En este sentido lo más “bueno” de este “buen lugar”, como sucede en los otros trabajos de Schur, es que el sarcasmo y cinismo ocupan un lugar pequeño, medido y casi residual. Esto es un auténtico reto en el tono corrosivo y oscuro sobre la condición humana que impera en el reino de la ficción. Eso sí, su humor, por momentos, abandona lo elaborado y, por otro lado, naif y vierte varias bromas de escaso gusto.

Sería injusto olvidarse de su diseño de producción que adquiere aquí un papel relevante y poco considerado en otras series cómicas. La importancia que tenía en Parks and Recreation para construir las situaciones en The Good Place se redimensiona y estiliza. Solo hay que ver cómo los colores y las formas arquitectónicas se emplean para ser parte del guión.

En definitiva, aunque no defraudará a los que conocen el estilo de Michael Schur y compañía, esta pequeña comedia merece una oportunidad por parte de aquel espectador que quieran reír o sonreír sin sentirse estúpido.

Firma: Lourdes Domingo


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