Traición
Título original
Traición
Género
Subgénero
Cadena TV
- Emisión
Temporada
1
Lenguaje
Valoración
Público
()
Duración
110'
Fecha de producción
2017
País

Traición

2 / 6
Humor 1/5
Acción 1/5
Violencia 1/5
Sexo 1/5

Un serial de tintes dramáticos que se excede en sus tópicos. Engatusa por su buena realización, pero no sorprende. Tampoco engañará a los más exigentes.


Al frente del guión, una matriarca. Ana Belén interpreta –con demasiada rigidez– a Pilar, una madre entregada (hasta la obsesión) para mantener una imagen familiar idílica que nada tiene ver con la realidad. Pero lo importante para ella, sin duda, son las apariencias. A su alrededor, como crías dependientes y temerosas, los cuatro hijos del matrimonio Fuentes corretean a la sombra de su distante madre. Una tragedia familiar saca a la luz hechos del pasado y del presente que deberían haber quedado al resguardo de la oscuridad. Secretos, traiciones y actuaciones poco honrosas y honradas empañan unas relaciones de por sí bastante complejas.

A modo de culebrón, en esta producción de Bambú se concentran todos los tópicos cinematográficos de una familia poderosa, adinerada y mal avenida. Solo que en las telenovelas estos lugares comunes se reparten a lo largo de pocos cientos de capítulos y, por el contrario, en Traición se agolpan en tan solo trece emisiones. Y es evidente que el exceso lleva al atracón, y este atracón de maldades y oportunidades perdidas sienta mal. Sienta mal por inverosímil, por predecible y por poco innovador.

No obstante, cabe señalar que la puesta en escena, la ambientación y el gran peso dramático que atrae por defecto al ser humano en general puede bastar para que el espectador supere los defectos de un guión sobrecargado y la excesiva duración de cada entrega (casi dos horas por capítulo). De fondo, también puede ayudar la incógnita del asesinato y la resolución de algunos conflictos de segunda fila. Pero también, para ello hay que hacer oídos sordos a las típicas tramas de infidelidades, coacciones, enamoramientos, mentiras y reveladoras pruebas de ADN.

En este drama familiar también hay lugar para el humor y, ni qué decir tiene, que es este quien protagoniza los mejores momentos de la serie. En la figura de Víctor (Israel Elejalde) y en sus intervenciones, cogemos aire para aguantar la siguiente tragedia y, así, vamos superando escollos según nuestras preferencias. Por eso el reparto es variado, la familia Fuentes numerosa y los traumas variopintos.

En fin, que por sus tintes de folletín semanal resulta fácil seguir esta serie hecha para engatusarnos; que, una vez nos hayamos identificado con algún hilo argumental, estamos a merced de los guionistas, y que, a pesar de contarnos una historia mil veces vista, resulta más fácil no verla que dejar de verla. De este modo debemos ir prevenidos para enfrentarnos a este producto que atrapa como la miel, aunque no sea tan dulce.

Firma: Mar Pons


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