Vergüenza
Título original
Vergüenza
Género
Subgénero
Cadena TV
- Emisión
Temporada
1
Lenguaje
Valoración
Público
()
Duración
25'
Fecha de producción
2017
País

Vergüenza

2 / 6
Humor 3/5
Acción 1/5
Violencia 0/5
Sexo 2/5

Con un punto de partida tan surrealista, producida para una plataforma de pago y con unos actores que dominan el género, el espectador no puede (o no debe) esperar una comedia al uso “made in Spain”. Y Vergüenza no lo es en cierto sentido aunque, en otros, es un estrepitoso descalabro.


En Vergüenza el espectador vive momentos de verdadera lucidez guionística donde el asombro supera la risa (como los inmejorables episodios de la clase de inglés, el capítulo ventana o el obsequio-paraguas); momentos en los que darías lo que fuera por atravesar la pantalla y hacer que el protagonista se callara porque ves el catastrófico final; momentos en los que la compasión se riñe con la crueldad del “se lo merece”; momentos en los que se descubre lo que es una buena interpretación y, por aguar un poco la fiesta, momentos en los que reconocemos ese poso del que no se libran la mayoría de productos autóctonos: la inelegancia del sexo.

Uno de los logros más llamativos –y más gratificantes– de la serie es conducir a su audiencia por paisajes que puede reconocer en su vida diaria. No les ha hecho falta a sus creadores, Juan Cavestany y Álvaro Fernández-Armero, escaparse a un terreno lejano ni fantasioso. (Todos hemos asistido a bodas como las que se proponen, a academias de inglés, a catas de vino, hemos metido la pata a través del WhatsApp o con alguna persona menos conocida y hemos participado en conversaciones inútiles.)

Así, la narrativa nos es tan cercana que sufrimos más cuando vemos a Jesús cavar su propia tumba sin remedio. También empatizamos mejor con la pobre Nuria y entendemos y compartimos la frustración del resto de personajes. Con todo ello “vivimos” la serie en vez de “ver” la serie. Y eso, sin duda, es una gran hazaña. Por tanto, aún resulta más doloroso cuando sus guionistas no saben eludir situaciones o temas (sin entrar en detalles) que ensucian, empalagan o desdicen del resto. Duelen porque son evitables y lastiman porque lo frívolo deforma la realidad y nos vuelve insensibles.

Como ya hemos apuntado, esta serie no sería lo que es (y la comedia es uno de los géneros más complicados de ejecutar con maestría) sin los dos rostros principales, Javier Gutiérrez y Malena Alterio, que demuestran lo valioso que es el trabajo de un buen actor. Aquí también se incluye el talento de sus creadores para definir unas personalidades con luces y sombras, con sueños y con decepciones y, sobre todo, con una evolución que marca el recorrido a seguir.

En fin, que Vergüenza es (buena) pero no es (lo mejor), se acerca (a una gran comedia) y se aleja (por zafia y simplona), da (grandes momentos) y quita (el buen gusto) y, así, entre sus cualidades y sus defectos solo un público minoritario (el que soporte tanto ridículo ajeno) está llamado a comprender a Jesús y el universo que lo envuelve.

Firma: Mar Pons


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